¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

Se sabe que el tabaco es perjudicial para la salud. A pesar de que en nuestro país las muertes por tabaco son más numerosas (más de 45.000 al año en España), el abandono de la nicotina no es tarea fácil.

Fumar ha sido una costumbre aceptada por la sociedad hasta hace muy poco, y podemos decir que el salto generacional o el salto a la madurez se daba con el primer cigarrillo. En la actualidad esta actitud ha cambiado radicalmente. Sabemos que fumar acorta la esperanza de vida (unos 10 años de media) y que, además, los no fumadores se quejan cada vez más razonablemente porque no quieren tragar los humos de los demás.

Sin embargo, ¿por qué es tan duro abandonar el tabaco? ¿Por qué entre los vascos hay alrededor de un 36% de personas aficionadas al tabaco, o lo que es lo mismo, por qué todavía hay tanta gente que quiere dejar el tabaco pero no puede hacerlo?

Composición química del tabaco

Esta es la principal razón por la que no se puede dejar el tabaco. Además de la conocida nicotina, existen otras sustancias que producen y mantienen la adicción. Sin embargo, a pesar de que las leyes son muy estrictas y detalladas en otros aspectos (por ejemplo, en los alimentos los ingredientes deben estar claramente indicados en los envases o en las etiquetas de las ropas se debe indicar la composición), esto no ocurre con el tabaco.

En los estudios realizados por laboratorios particulares con cigarrillos se han detectado casi 4.000 sustancias químicas diferentes, de las cuales unas 40 son cancerígenas. Pero el tema de hoy no es para avisar sobre los males y daños que el tabaco genera, por que son conocidos. El tema de hoy es la adicción al tabaco, en la que la principal culpa es la nicotina.

Siete segundos después de chupar un cigarro, la nicotina ha llegado a nuestro cerebro. Como consecuencia, nuestros ritmos respiratorios y cardíacos se aceleran y los vasos sanguíneos se contraen. Cuando apagamos el cigarrillo, es cuando tenemos más nicotina en la sangre, pero en media hora se baja el nivel y ahí empiezan los primeros síntomas del síndrome de abstinencia.

¿Cómo reacciona el cuerpo sin su dosis?

Como hemos dicho, cuando nuestro cuerpo no toma su dosis habitual de nicotina, su primera reacción es el síndrome de abstinencia, como ocurre con cualquier droga (ya que el tabaco, mejor dicho la nicotina, es la droga). Pero nuestro cuerpo empieza a recuperarse rápidamente desde el mismo momento en que dejamos de fumar.

  • En 2 horas la nicotina ha disminuido drásticamente en sangre y no se puede detectar.
  • A las 6 horas comienzan a normalizarse la velocidad y la tensión arterial de los latidos del corazón, disminuyendo la temperatura corporal.
  • Entre 12 y 14 horas la sangre transporta más oxígeno y menos monóxido de carbono.
  • 2 días después recuperamos el gusto y el olfato y respiramos mejor.
  • Después de 2 semanas, la piel tiene mejor aspecto porque se oxigena mejor y nuestro rendimiento durante el ejercicio es mejor.
  • Después de 2 meses tenemos más energía y nos sentimos más optimistas que cuando quemábamos.
  • A partir del 3er mes los pulmones comienzan a regular su funcionamiento debido a la desaparición de la congestión, aumentando la funcionalidad pulmonar en un 30%.
  • Un año después del abandono del tabaco, el riesgo de muerte súbita asociado a problemas cardiacos disminuye a la mitad y las enfermedades del aparato respiratorio disminuyen.
  • Pasados cinco años, el riesgo de padecer cáncer de pulmón, laringe, esófago o boca disminuye considerablemente.

¿Cuál es el método más eficaz para dejar el tabaco?

Como hemos visto, el proceso de desaparición de restos de nicotina en el cuerpo es largo, y cualquier persona que quiera decir adiós al tabaco debe saber que tendrá que recorrer un largo y difícil camino.

Una vez que la motivación para dejar el tabaco está clara (es decir, siempre el primer paso o el punto de partida), el fumador sólo puede abordar esta tarea por sí mismo y por sí mismo, aunque de esta manera le resulte más difícil superar el síndrome de abstinencia. O bien, puede optar por seguir las órdenes de un experto, lo que le aconsejará una serie de tratamientos combinados para lograr este objetivo.

Terapias psicológicas

Siete segundos después de chupar un cigarro, la nicotina ha llegado a nuestro cerebro.

Aumentar la motivación. Desde la acupuntura y la hipnosis hasta las sesiones grupales para superar la ansiedad. A menudo estas terapias se combinan con medicamentos.

Sustitutos de nicotina

Por ejemplo, los que se pegan en la piel en forma de petachos o retales para ir liberando la nicotina a la sangre. Varias investigaciones han demostrado que un buen uso duplica las posibilidades de éxito. Se colocarán por la mañana en las partes del cuerpo con menos pelos (pecho, hombro, vientre...) y se irán desplazando, siempre eliminando el anterior antes de colocar el nuevo. Se necesitan tratamientos de seis a ocho semanas para fijar nuevos hábitos.

Chicles de nicotina

En este caso también se libera nicotina a la sangre. Existen chicles con diferentes dosis (2-4 g). El chicle se va reprimiendo y masticando lentamente hasta que se note un sabor especial. Entonces el chicle debe dejarse entre la mejilla y la encía. El proceso debe repetirse en pocos minutos. Cada chicle tendrá una duración aproximada de media hora. Al principio se utilizan entre 10 y 12 chicles cada día, cuando se nota un gran deseo de fumar y poco a poco se va reduciendo la cantidad.

Farmacias

Existen algunos medicamentos que se utilizan siempre bajo prescripción médica y que tienen contraindicaciones por lo que necesitan receta. Así son el bupropion (antidepresivo), la clonidina (anti-hipertensiva) o el óxido nitroso (utilizado como anestésico por los dentistas). ¡Cuidado con ellos! Noticias

Vacuna

En el futuro, todos los tratamientos mencionados pueden pasar a la historia si se comercializa una vacuna en investigación que reduzca en un 70% la adicción a la nicotina. Sin embargo, parece que en el mejor de los casos este tratamiento no llegará hasta los 15 años.

¿Cómo afrontar la tentación de quemar?

Comer más frutas y verduras te ayudará a combatir la tentación de fumar.

A pesar de que estas terapias antitabaco han conseguido su objetivo, el reto más difícil es no volver a caer en la tentación. Para ello, presentamos una serie de consejos y recomendaciones sencillas pero eficaces, siempre y cuando la propia voluntad siga siendo fundamental y fundamental.

  • Consume más fruta y verdura y bebe más de 2 litros de agua al día.
  • Para evitar tentaciones, echa todo el tabaco a la basura. Y no lo aceptes, incluso con los mejores amigos.
  • Retirar de la vista ceniceros, mecheros y cerillas, tanto en casa como en el trabajo.
  • Ventile bien las habitaciones para evitar el olor al tabaco.
  • Disfruta haciendo ejercicio. No te cansas inmediatamente y te quedas sin respiración, cuando la ves, más disfrutarás.
  • No te pierdas nada. Si estás cansado, volverás a tener ganas de fumar. Estar siempre haciendo algo te ayudará a dormir mejor y te quitará la necesidad o necesidad del último cigarrillo.
  • Involucra también a familiares y compañeros en tu decisión. Evitar en los primeros días ambientes o grupos de fumadores, si es posible.

Tres o cuatro kilos más. Ese es el precio que tiene que pagar la mayoría de las personas por dejar el tabaco. Pero esta ganancia de peso no será para siempre, si tenemos las cosas claras y tenemos en cuenta los siguientes pequeños trucos:

  1. Mantener siempre la boca limpia. Cepillar los dientes al menos cuatro veces al día. Sentirte fresca la boca te quita la idea de quemar el cigarrillo.
  2. Comer despacio. No olvides que la señal de saturación no llega hasta los 20 minutos después de comer. Y se ha visto que si se aprende a comer despacio, las calorías también pueden reducirse entre un 30-50%.
  3. Escoger alimentos bajos en grasa. Lo mejor es comer aromas o a la plancha en lugar de fritos. Lácteos light, músculos, pollo sin piel y, por supuesto, fruta y verdura. Los caramelos, preferentemente lejos de la boca.
  4. Cuidado con el sodio. Porque controlan la tensión y las comidas saladas dan ganas de volver a comer. No se debe consumir más de seis gramos de sal al día.
  5. Cambia los alimentos inadecuados. Leche desnatada o semidesnatada en lugar de leche entera. Té frío o zumo de limón en lugar de refrescos. Manzanas o verduras en lugar de patatas fritas. Etc...
  6. Di adiós a la comida rápida. En su lugar, verduras, legumbres, ensaladas, pasta... y para disfrutarlas carne magra, pescado, marisco, hierbas aromáticas, especies, verduras...
  7. Sudar un poco. Empieza lentamente y aumenta tanto la cantidad como la intensidad. Y si la sesión de media hora no es posible, hazlo tres minutos menos.
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