Columna vertebral: eje de la salud

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

El lumbago, la ciática, la migraña o el dolor de cabeza, así como el mareo (de lo que hablaré en una próxima ocasión), pueden resolverse muchas veces sobre la columna. Esta es la esencia de la rama médica denominada quiropráctica: prevenir y curar diversos desequilibrios corporales a partir de la manipulación de las vértebras. Esta especialidad no es demasiado conocida entre nosotros, pero en Estados Unidos, por ejemplo, se ha convertido en uno de los más exitosos en los últimos años.

La quiropráctica explora las relaciones existentes entre algunas enfermedades del cuerpo y el sistema nervioso que circula dentro de la columna. El tratamiento se realiza principalmente a través de las manos, realizando ajustes precisos y precisos en la columna vertebral. La cuenta es: “Aplicar una fuerza controlada con las manos en una vértebra que ha perdido sus posiciones y funciones normales, recuperando con ello la salud de la persona”, afirma Belen Sumyer, vicepresidenta de la Asociación Española de Quiropráctica.

¿Y cómo afecta la situación de la columna en nuestro bienestar? De hecho, en el interior de la columna se encuentra la médula espinal, y los nervios que salen de ella inervan la mayor parte de los órganos del cuerpo a través de los conductos que salen de los orificios intervertebrales, gobernando las funciones y sensaciones corporales.

Las vértebras pueden sufrir pequeños desplazamientos si se reducen estos orificios de salida de los nervios (pinzamientos), si se reducen los movimientos normales de las articulaciones (fijaciones) o si se produce una inflamación. Estas alteraciones estructurales de la columna pueden dar lugar a la compresión de los nervios, lo que ocasionará problemas neuro-musculoesqueléticos como dolor de cabeza, vértigo, mareo, asma o otitis, por citar las más frecuentes. Así son el 80% de los pacientes que acuden a la consulta de quiroprácticos.

Para la realización del diagnóstico, el profesional especialista en quiropráctica realizará un examen físico del paciente, para posteriormente realizar pruebas complementarias, según los casos: pruebas ortopédicas y neurológicas, termografía (distribución de la temperatura en el cuerpo humano), radiografías y, en su caso, análisis de sangre y orina.

Pero la especificidad de la especialidad radica en que, además de lo anterior, realizará un análisis estructural de la columna y de las articulaciones o articulaciones y una mirada biomecánica para detectar posibles alteraciones y establecer un ajuste o manipulación adecuada. Y por supuesto, si el caso lo requiere, el especialista en quiropráctica enviará al paciente a otro médico.

Hoy en día la especialidad no es nada conocida entre nosotros. Como denuncia Belen Sumyer, “todavía no hay facultades especiales, la mayoría de los quiroprácticos son extranjeros, y los de aquí tienen que ir al extranjero si quieren cursar sus estudios con éxito”.

En muchos otros países (Inglaterra, Dinamarca, Suiza, Noruega, Finlandia, EEUU, Canadá...), sin embargo, la quiropráctica es una especialidad médica legalmente establecida, que ocupa su lugar e importancia en los sistemas sanitarios locales. No obstante, este vacío legal también puede provocar intrusismo, por lo que les recomendaría que lo pongan a disposición de profesionales debidamente cualificados.

La función de la quiropráctica consiste en aplicar una fuerza controlada a través de las manos en una vértebra que ha perdido sus posiciones y funciones normales y con ello recuperar la salud de la persona.

En países consolidados como especialidad médica, la quiropráctica ofrece excelentes resultados. En la actualidad se considera una alternativa al tratamiento farmacológico y a la cirugía, siendo una vía muy adecuada para ahorrar dinero para los sistemas sanitarios.

Según estudios realizados por compañías de seguros estadounidenses, la quiropráctica reduce el coste sanitario en un 45-50%. Pero además de las razones económicas, en comparación con los tratamientos convencionales, a menudo consigue evitar la cirugía y el ingreso hospitalario, con tiempos de baja laboral a la mitad.

La quiropráctica aparece, por tanto, como una zona de gran potencial y posibilidades para las ciencias de la salud. “Es un tratamiento conservador, no agresivo. Es capaz de detectar y corregir no sólo los problemas biomecánicos de la columna vertebral que afectan a la salud, sino también de prevenirlos. Ofrece una alternativa a la medicación y la cirugía, dejando libre el uso posterior de otras técnicas curativas.

Consejos para combatir el dolor de espalda

  • Dormir en la cama dura con las piernas flexionadas en decúbito lateral, o boca arriba con una almohada o cojín bajo las rodillas.
  • Al levantarse de la cama, ponte de costado, saca primero las piernas manteniendo siempre la espalda recta y utiliza los brazos para sentarte.
  • Arrodillarse para hacer las camas.
  • Colocar en la posición de elevación del peso o cargas.
  • Es mejor vestirse desde abajo, sentado en la cama o tumbado. Evitar en lo posible una excesiva flexión de columna.
  • Incluso para vestir calzado, mejor sentado. No utilices tacones demasiado altos y mejor que sean de goma que tacón duro.
  • Evita estirar demasiado la columna para coger cosas arriba. Subir sobre una silla si es necesario.
  • Al sentarse la espalda siempre apoyada en la silla, bien apoyada.
  • Las pantallas de televisión y de ordenador deben estar a la altura de los ojos, ni por encima ni por debajo.
  • Mejor empujar las cosas que arrastrarlas. Por ejemplo, llevar el carro de la compra por delante, no por detrás.
  • Al planchar se coloca la espalda contra algo, como la pared. Y, alternativamente, coloca las piernas sobre una sillita.
  • Para barrer y pasar a la aspiradora es conveniente doblar los miembros inferiores. Utilizar herramientas de manillar largo.
  • Si trabajas de pie o permaneces parado durante mucho tiempo, de vez en cuando tienes que agachar la cintura y subir ligeramente los pies.
  • En natación, lo mejor es el estilo de espalda. Se recomienda caminar, pero no conviene hacer golf ni footing en períodos de dolor.
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