Astrónomo Edwin Powell Hubble

Azkune Mendia, Iñaki

Elhuyar Fundazioa

Hubble ha sido sin labios XX. Una de las estrellas más brillantes en el cielo de los astrónomos del siglo XX (entre otras cosas porque descubrió galaxias y la expansión del universo) y dado que ahora se cumple el centenario de su nacimiento, consideramos que esta línea de científicos merece ser más larga que en otras ocasiones.

Edwin P. El astrónomo HubblE entró en el pueblo norteamericano de Missouri, Marshfield, el 20 de noviembre de 1889. Siendo el quinto de siete hermanos, de joven cursó sus estudios en la universidad de Chicago, donde el prestigioso astrónomo George Ellery Hale fue su maestro.

Pero Hubble tuvo que elegir entre ser abogado como su padre o ganarse la vida como boxeador profesional (en eso también era muy bueno). Prefirió el camino de su padre y tras obtener una beca, en Oxford (Gran Bretaña), estudió Derecho con Rhodes como profesor. Siendo estudiante de Oxford jugó un conbate con el campeón francés de boxeadores Georges Carpentier (los dos de los pesos pesados).

Tras finalizar su carrera de derecho regresó a Norteamérica, donde trabajó en el tribunal de Kentucky. Pronto se aburrió y enseguida dirigió sus pasos a la astronomía. Desde 1914 hasta 1917 trabajó en el observatorio Yerkes de Wisconsin.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, en 1919 comenzó a trabajar en el observatorio de la montaña californiana Wilson, con un telescopio de cien pulgadas a su disposición.

En aquella época Hubble estaba preocupado por las manchas luminosas de las nebulosas. Algunas de ellas fueron investigadas por Messier un siglo y medio antes, pero todavía había muchas preguntas sobre ellas sin respuesta. Entonces las dimensiones de nuestra galaxia (nuestro Sol ya era la Vía Láctea) estaban perfectamente calculadas por Harlow Shapley, pero fuera de nuestra galaxia se preguntaba si había algo más que las Nubes de Magallanes estudiadas por Leavitt.

Hubble pensó que el camino para responder a esta pregunta estaba en las nebulosas. Algunas nebulosas eran, sin duda, nubes de polvo y gas iluminadas por las estrellas de nuestra galaxia, pero la luminosidad de otras, como la de Andrómeda, era una influencia de otra cosa, según Hubble. Tal vez dentro de esa nebulosa hubiera abundantes estrellas modestas y con su luminosidad alcanzarían un efecto similar al de nuestra Vía Láctea. Como la claridad de Andrómeda era menor que la de Esnebide, Andrómeda iba mucho más lejos.

En la nebulosa de Andrómeda se detectaron estrellas tipo nova, pero hasta la época del Hubble no se detectaron estrellas comunes. Sin embargo, en 1924, mediante su gran telescopio, el más grande de la época, detectó estrellas comunes dentro de la nebulosa de Andrómeda. Hubble también demostró que algunas de estas estrellas eran cefeidas variables. Utilizando la ley de período y luminosidad de Shapley y Leavitt, Hubble calculó que se hallaba a 800.000 años-luz de la Tierra, ocho veces la distancia de la Tierra a la estrella más cercana de nuestra galaxia. (Veinte años después se demostró que en realidad la distancia era mayor). Andrómeda, por tanto, era una nebulosa externa a nuestra galaxia.

Después se descubrieron otras muchas nebulosas que se hallan a un año de billones y Shapley propuso denominarlas galaxias, porque nuestra Vía Láctea era otra como ellas.

Hubble siguió clasificando galaxias según su forma y sugiriendo opiniones sobre su evolución, y en 1929 se atrevió a publicar la interpretación de las velocidades radiales de las galaxias medidas por Slipher. Decía que aquel fenómeno, pensando que el universo se expande constantemente, podía entenderse mejor. Teniendo en cuenta esto, la distancia entre galaxias fue cada vez mayor y se alejarían del observador que existía en cualquier punto de cualquier galaxia.

Luego, a mucha distancia de nosotros, la velocidad de alejamiento sería igual a la velocidad de la luz y no tendríamos constancia de cosas posteriores a ese punto, porque la propia luz no llegaría a nosotros. A la distancia desde nosotros hasta ese punto se le ha llamado el radio de Hubble, y es el radio de la esfera que ocupa la parte del universo que nosotros podemos conocer. El radio de Hubble ha sido estimado en 13 billones de años luz, es decir, la parte del universo que podemos conocer es una esfera de 26 billones de años luz.

Cuando Hubble dijo que las galaxias se alejaban entre sí en 1929, sabía que la luz de las lejanas galaxias se desplazaba hacia el rojo por efecto Doppler. De hecho, cuando la fuente de luz se alejaba del observador, la longitud de onda de la luz que recibía era mayor. Un fenómeno similar ocurre con el sonido que recibimos cuando un tren se aleja de nosotros. El sonido de la sirena tiene una longitud de onda mayor (tono más bajo) para la persona inmóvil en el exterior que para el pasajero del tren.

Pero Hubble también dijo algo más. Para él la velocidad de alejamiento de las galaxias era proporcional a la distancia que nos separaba. Decía que el cociente entre la velocidad de alejamiento y la distancia era constante (constante de Hubble). Según los cálculos de Hubble, el valor de la constante era de 500 km/s dividido por 1.000.000 parsec (3.260.000 años luz). (Posteriormente se demostró que el valor de la constante de Hubble es F(75/10 6 km/s-parsec).

Si el Hubble estaba recto, conociendo la velocidad de alejamiento de las galaxias se podía calcular la distancia a la galaxia y conociendo la distancia, el tamaño de la galaxia.

Sin embargo, había otro problema a resolver. Y es que si las galaxias se alejan entre sí, se puede pensar que estarían unidas hace tiempo. Si los cálculos de Hubble no estaban equivocados, las galaxias comenzaron a alejarse unos dos billones de años atrás.

No obstante, los geólogos no estaban de acuerdo con estas cifras, ya que según sus estudios de campo, la edad de la Tierra era al menos de tres billones de años. Los geólogos tenían razón, como luego demostró Walter Baade.

Todos los esquemas cosmogónicos actuales se ven obligados a explicar este alejamiento de galaxias, y si alguna teoría no las aleja, debe aclarar por qué nosotros los vemos alejados.

Sin embargo, ahora la teoría más aceptada es la del Big Bang o Gran Explosión, según la cual todas las galaxias estaban unidas y concentradas. Sin embargo, una gran explosión rompió la masa concentrada y comenzó a expandirse. Sigue en eso, como demostró Hubble.

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