El Gobierno español ha tomado la decisión de cerrar la central de Santa María de Garo en 2013. Ha sido una decisión controvertida, pero el debate sobre el cierre o la continuación estaba encendida en la sociedad desde hace tiempo. La cuestión principal era, y es, la seguridad, así como razones económicas y energéticas. Por ejemplo, Nuclenor ha señalado en más de una ocasión que la electricidad generada por Garo es imprescindible para satisfacer nuestro consumo.
Sin embargo, los datos muestran lo contrario. Según REE, la Red Eléctrica de España, la central de Garo generó el año pasado el 1,36% de la electricidad producida en España, concretamente 4.021 GWh. Y ese mismo año, España exportó 11.221 GWh netos.
Sin embargo, este no es el único ejemplo de que los datos y las opiniones no coinciden, ya que ocurre lo mismo con las energías renovables. De hecho, escuchamos que cada vez están más extendidos, y es cierto que aumentan año tras año, pero las principales fuentes de electricidad que se genera y consume en el País Vasco siguen siendo los combustibles fósiles y la energía nuclear.
La excepción es Navarra, por lo que muchos lo tienen como modelo. Así, hace dos años, la prestigiosa revista científica Nature dio un artículo al modelo productivo navarro. El autor, Daemon Fairless, explica la evolución de la producción eléctrica en el territorio.
Fairless ha destacado que a principios de la década de los 90 las únicas fuentes de energía renovables eran las pequeñas centrales hidroeléctricas de los arroyos que descienden de los Pirineos, y que en apenas veinte años el 60% de la electricidad generada en Navarra era procedente de fuentes renovables. Según el artículo, la energía eólica ha sido la clave del cambio, explicando los beneficios económicos, ambientales y sociales de este cambio.
A pesar de no leer el artículo, es evidente que en Navarra la energía eólica ha tenido un desarrollo espectacular. Sin embargo, algunos expertos ponen en duda la aplicabilidad del modelo navarro. Gorka Bueno, profesor del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones de la UPV en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, considera que "hay que tener en cuenta la estructura de la red eléctrica".
De hecho, Navarra no puede tomarse como referencia, ya que no es una isla eléctrica. La electricidad producida por los aerogeneradores de Navarra se distribuye a nivel nacional. Si la red se limitara a Navarra, la generación eólica no podría ser tan grande.
La electricidad eólica tiene un régimen especial para favorecer la generación eólica, que se integra en la red a medida que se produce. Sin embargo, la generación eólica es variable y no es posible gestionar la electricidad nuclear, basada en combustibles fósiles y tan fácilmente como la hidroeléctrica para satisfacer la demanda que se genera en la red en cada momento. Por ello, la electricidad eólica que puede captar la red en un momento dado es limitada. Bueno lo tiene claro: "La producción de energía eólica en Navarra en todo el Estado requerirá profundas transformaciones en la topología y gestión de la red, de lo contrario la red no será estable".
Según los proyectos de la Unión Europea, en 2020 la red europea estará preparada para que el 30% de la electricidad generada provenga de fuentes renovables. En la actualidad, el 40% de la electricidad consumida en Navarra proviene de los aerogeneradores, algo similar ocurre en Dinamarca. "En Dinamarca se produce mucha energía eólica. Pero, ¿qué pasa? La red danesa tiene una interconectividad muy alta con la alemana y la de los países escandinavos".
Sin embargo, el catedrático de Ingeniería Eléctrica de la UPNA Blas Hermoso tiene otra perspectiva. En su opinión, el problema de la evacuación de la electricidad generada a través de la red está "resuelto" en Navarra. Explica que recientemente se ha inaugurado una red de 400 kilovoltios de doble circuito entre Castejón y Muruarte de Reta.
Según el Gobierno de Navarra, esto permitirá aumentar en un 50% la potencia instalada en las renovables, siendo sobre todo eólica. De esta forma, se espera que la potencia instalada en 2016 sea de 1.536 MW (frente a los 1.088 MW actuales), pero para ello deberán instalar más líneas, estaciones y transformadores de alta tensión. De momento, la red inaugurada se trasladará hasta Vitoria-Gasteiz.
En cualquier caso, los expertos no creen que los aerogeneradores se expandan mucho más en Navarra. En el propio artículo de Nature, el autor menciona que probablemente las centrales eólicas han llegado a saturación. Y esto se debe, por un lado, a su impacto en el paisaje, a que la gente no aceptaría fácilmente la construcción de nuevas centrales y, por otro lado, a que los nuevos aerogeneradores son más eficientes y, por lo tanto, la instalación de nuevos en el lugar de los antiguos podría aumentar la potencia instalada en la energía eólica sin construir nuevas centrales.
Sin embargo, no son las únicas limitaciones que tiene el eólico para su expansión, sino que hay otra más importante. Tal y como indica Hermoso, la generación basada en combustibles fósiles es "imprescindible" para garantizar una suficiente estabilidad eléctrica. "Los aerogeneradores no generan electricidad si no hay viento". El dato es que los aerogeneradores generan entre un 15-20% de la potencia instalada. "Y además la creación no es constante".
Por ejemplo, el 24 de noviembre de 2008, a las 4:47 de la madrugada, se cubrió el 43% de la demanda en España mediante eólica, a los tres días, a las 16:22, tan sólo el 1,15%. Es un ejemplo extremo, pero muestra que la variabilidad de la energía eólica es evidente.
Por eso, según Hermoso, son necesarias centrales básicas, y para eso están las térmicas de Castejón. Así, Hermoso considera "adecuado" el modelo existente en Navarra. Eso sí, en su opinión, energéticamente "igual de adecuado puede ser garantizar la energía eléctrica básica con centrales nucleares". Apostar por uno u otro es una decisión política. Francia, por ejemplo, ha apostado por la nuclear y España por un modelo más diversificado".
Existe un intercambio eléctrico entre ambos estados, pero si nos fijamos en el balance neto no es muy elevado. Esto no significa que sean independientes: en las centrales térmicas se quema gas, y el gas se importa de Argelia, Nigeria, Noruega, Trinidad y Tobago, Omandi y Qatar, entre otros.
Esta dependencia es aún mayor en la CAPV. La generación eléctrica está basada en centrales térmicas y el aporte de renovables es muy inferior al de Navarra, ocho veces inferior al de las térmicas.
Gorka Bueno califica de "preocupante" la apuesta del Gobierno Vasco por la generación basada en el gas natural y denuncia con claridad el artículo que escribió el año pasado para el observatorio Gaindegia. Este artículo, que constituye una grave dependencia energética en el País Vasco, señala que si se cumplen los objetivos del Gobierno, en la CAPV la potencia eléctrica de las centrales térmicas de ciclo combinado podría alcanzar en breve el 65% del total, es decir, se basará en el gas importado.
Además del gas, la CAPV importa combustibles sólidos para la generación de electricidad. Así, según el informe Petróleo y Economía de la Energía del Gobierno Vasco, en 2006 el 65% de los combustibles sólidos comprados por la comunidad se destinaron a la generación de electricidad.
Estos datos contrastan plenamente con el deseo de ir disminuyendo la dependencia y con los objetivos marcados por el propio Gobierno para 2010. De hecho, recogió en su informe Estrategia energética Euskadi 2010 que tiene como referencia una directiva europea. De acuerdo con esta directiva, para el próximo año, el 22% de la electricidad consumida en la Unión Europea debería ser obtenida a partir de fuentes renovables. La directiva también establece la participación que debería tener cada país: El español debería ser el 29,4% y el francés el 21%.
Para lograr este objetivo, los autores de la estrategia Euskadi 2010 previeron que la energía eólica será fundamental y que la potencia instalada para ese año será de 623,611 MW, teniendo en cuenta los parques eólicos grandes, pequeños y aerogeneradores aislados.
La diferencia entre las previsiones y la realidad es evidente, tanto en la aportación de fuentes renovables como en la implantación de parques eólicos. Los últimos datos publicados datan de 2007, cuando el 13% de la electricidad era generada por renovables, y la potencia instalada en los parques eólicos era de 145 MW. Además, en junio de este año el Parlamento solicitó al Gobierno la paralización de todos los planes de implantación de parques eólicos hasta llegar a un consenso institucional y social.
Así, la generación eléctrica no ha crecido de acuerdo con lo planificado, ni siquiera por el grado de contribución de las renovables, ni por las necesidades: la demanda eléctrica en 2007 ha sido de 20.612 GWh, un 1,6% superior a la del año anterior, mientras que la generación eléctrica ha disminuido un 10% hasta los 12.597 GWh (61% de la demanda).
En Iparralde la dependencia energética también es muy alta. Los únicos generadores de electricidad son unas pequeñas centrales hidroeléctricas y varias térmicas que queman biomasa. Entre todos ellos, no producen ni el 2% de la electricidad consumida en los tres territorios (según datos de 2005 el 1,6% de la consumida). El resto lo recogen a través de la red francesa en los tres territorios, y casi todo proviene de centrales nucleares.
De hecho, las centrales nucleares generan algo más de las tres cuartas partes de la electricidad producida en Francia (77%). Por detrás de Estados Unidos, es el segundo país del mundo que más energía nuclear genera. Y pretende seguir teniendo potencia nuclear en el futuro. Cuenta con 58 reactores de segunda generación, con una edad media de 22 años y una previsión de buen funcionamiento hasta los 40. Sin embargo, a partir del año 2030 tendrán que empezar a construir nuevos reactores y ya se están discutiendo cómo tendrán que ser.
Por lo tanto, a la vista de los proyectos del gobierno francés, no parece que la situación energética de los tres territorios del Norte vaya a cambiar sustancialmente, si bien pueden hacerlo, sobre todo por la reciente explotación de sus recursos (agua, biomasa y sol).
En Iparralde la situación es bastante extrema, pero en Euskal Herria existe una dependencia energética. Como señala Bueno, además, la dependencia no se limita únicamente a los recursos naturales, sino que "también es enorme en infraestructuras: el sur depende de la red española y el Norte de la francesa".
Con la situación actual, conseguir electricidad por nuestra cuenta es un sueño, pero Bueno piensa que se puede hacer algo: "reducir el consumo". La tendencia es la inversa.