Consigue tu peso ideal

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

A través de las siguientes líneas te propondremos sencillas recomendaciones y sencillas medidas que te serán de gran utilidad a la hora de perder esos kilos que te sobran para conseguir un mejor nivel de salud.

Sin embargo, hay dos cosas que son imprescindibles para ello: tu esfuerzo y constancia, y el apoyo de un buen profesional.

De hecho, el número de personas afectadas ha aumentado considerablemente en los últimos años, como en la mayoría de sociedades industrializadas como la nuestra. Así, en la actualidad se puede afirmar que más del 50% de la población española pesa más de lo que sería apropiado para ella.

¿Por qué llegamos a ser obeso?

Claro que hay que dar un paso de obeso a no ser obeso, y eso no es nada fácil, igual que cuesta superar otras enfermedades, pero no es nada imposible. A diferencia de otras enfermedades, la voluntad, la constancia y el no desánimo pueden ser factores que pueden contribuir a prevenir la enfermedad.

Hoy en día hay más obesos que nunca y algunos expertos han publicado el XXI. Consideran la obesidad como una de las principales plagas del siglo XX. ¿Y por qué? El Dr. Marius Diaz, presidente de la Asociación Española para la Investigación de la Obesidad, afirma que dos son las razones que justifican esta situación:

  • Cambios alimenticios producidos en la población: actualmente tendemos a comer más de lo que nuestro cuerpo necesita y a comer alimentos ricos en calorías y grasas.
  • Falta de ejercicio y sedentarismo, en gran medida influenciado por las nuevas tecnologías (televisión, ordenador, videojuegos, etc.). ).

Sin embargo, sin perjuicio de estos dos factores, la mayoría de expertos reconoce que en el origen de la obesidad hay que tener en cuenta muchos factores, entre los que se encuentran:

  • Factores psicológicos. Cada vez son más las personas que, por su ansiedad o angustia, tienen un peso excesivo porque no están a gusto con sí mismas, porque buscan placer o satisfacción a la hora de comer en otros ámbitos de su vida (laboral, social o familiar) que no encuentran.
  • Factores sociales y culturales. Los vacíos o errores que se producen a la hora de elegir y comer algunos alimentos están dentro del estilo de vida que se transmite de padres a hijos. Normalmente son alimentos más baratos, pero ricos en azúcares y grasas a la vez. En otros casos, los alimentos dulces se han asociado a una cierta sensación de bienestar (relación que no es directa o conveniente en absoluto).

A la vista de todos estos factores, tal vez te venga la tentación de desesperarte. Pero tranquilo, si comes adecuadamente, sin excesos, dando tu cuerpo solo lo que necesita, no hay razón para preocuparse. Sin embargo, los riesgos derivados del sobrepeso deberían estar siempre muy presentes. Las personas obesas tienen una esperanza de vida más corta que las personas no obesas, desde hace muchos años se sabe.

Los primeros que se dieron cuenta de ello fueron los responsables de las compañías de seguros norteamericanas y desde entonces comenzaron a cobrar más a sus asegurados en función de su sobrepeso.

Sin embargo, no todos los tipos de obesidad presentan el mismo riesgo. Cuando la grasa se acumula en la zona lumbar, alrededor de las caderas, las complicaciones son menores y más ligeras que cuando la grasa se acumula en la mitad del cuerpo.

¿Hay prevención?

Según el Dr. Javier Aranceta, director de varios trabajos presentados por la Asociación Española para la Investigación de la Obesidad, lo ideal sería no llegar a poner en peligro la salud. En otras palabras, "la prevención de la obesidad no es siempre comer menos. Se trata, sobre todo, de una dieta o de una dieta equilibrada, en la que predominan los alimentos de origen vegetal, evitando grasas o grasas, salsas y platos muy elaborados. Y hacer ejercicio, cómo no."

La prevención debería centrarse en épocas o épocas concretas: durante el embarazo, durante el parto, en la infancia y en la adolescencia, a partir de los 40 años y cuando se quiere dejar de fumar.

¿Y cómo tratar la obesidad?

Una vez que se comprueba que una persona tiene obesidad y se quiere iniciar su tratamiento, pueden ser muchos y muy diferentes los programas específicamente diseñados para reducir peso, pero ¡ojo! !, desconfía de los métodos que te aseguran perder varios kilos en poco tiempo. Lo ideal es ponerlo en manos de un especialista (endocrinólogo o médico nutricionista) para que éste te haga una medida de comida a tu medida. Normalmente los tratamientos contra la obesidad se basan en:

Dieta o medida de comer

El ejercicio físico contribuye a la prevención y tratamiento de la obesidad.

No basta con una tabla de alimentos o la propuesta de menús ya formulada. Antes de que el médico implante la dieta, el especialista deberá valorar su obesidad, controlando también sus alteraciones metabólicas (si las hubiera) e historia nutricional.

Ejercicio físico

Para la prevención y tratamiento de la obesidad es conveniente realizar ejercicio físico con moderación pero de forma continuada. Muchas amas de casa, por ejemplo, creen que es suficiente con hacer las tareas domésticas, pero está demostrado que las calorías que se queman de este modo son mínimas.

Apoyo psicológico

Es necesario siempre y cuando el paciente no tenga la fuerza suficiente para seguir el tratamiento marcado o existan problemas psicológicos en profundidad que puedan dificultar el proceso.

Medicamentos o fármacos

En los últimos años se han creado medicamentos que, junto con la dieta y el ejercicio, evitan la absorción de la grasa para combatir la enfermedad.

En algunos casos será necesario adoptar medidas más drásticas, como la cirugía, en casos graves (cuando el índice de masa corporal sea superior a 40).

Los niños, cada vez más obesos

Al igual que en el caso de los adultos, en los últimos 10 años se ha producido un aumento preocupante de la obesidad infantil. Según algunos estudios, entre el 3 y el 6% de la población infantil y juvenil es obesa.

Y los niños y niñas que no desayunan son, según parece, los más vulnerables al obeso.

Consejos para no comer más de lo suficiente

  • Beba dos vasos de agua antes de las comidas. Notarás la sensación de saciedad. También se recomienda beber entre las comidas.
  • Como primer plato, toma la fruta. El agua y el azúcar que contienen te harán estar llenos y tomarás el segundo plato con menos ansiedad.
  • Utiliza platos pequeños. De este modo, la cantidad que le servirán será necesariamente menor.
  • Comer en ambiente tranquilo. Está demostrado que con mucho ruido se mastica más rápido y se come más.
  • No comer solo. Comer con otras personas te ayudará a comer menos y más tranquilo, más lento. Como objetivo, debería dejar de comer antes que los demás.
  • El cerebro tarda unos 20 segundos en darse cuenta de que el estómago está lleno. Aunque todavía hay más ganas de comer, es posible que no lo necesites.

Qué debes hacer

Antes del inicio del régimen

  • Ponte en manos de un buen especialista (endocrinólogo o experto en obesidad) para que te elabore un plan y te ponga el régimen adecuado. No empieces por tu cuenta ya que está demostrado que los resultados no son los mismos y que muchas veces el régimen se suspende o se incumple.
  • Comunica tu intención a los familiares y pide ayuda. Con su ánimo, lo que buscas te resultará mucho más fácil.
  • Di a todos tus amigos y amigas que estás intentando perder kilos. Este “compromiso” te ayudará a mantenerse firme en tu propósito.
  • Busca a otra persona con la que quieres perder peso contigo. Haciéndolo a la vez, será más fácil animándose unos a otros.

Hasta régimen

  • Coloca en un lugar estratégico y fácilmente visible (por ejemplo en la puerta del frigorífico) la lista de favores que conseguirás con la pérdida de peso: respirar mejor, subir y bajar escaleras, ponerte la ropa que llevas guardada en el armario desde hace tiempo, atar los cordones de los zapatos o reducir las minas de la rodilla.
  • Acepta que has bajado la moral y que tienes más momentos de vulnerabilidad. Es normal que de vez en cuando estés desanimado, quizá porque no has conseguido los resultados que esperabas. No te desesperes, supera la depresión y vuelve a luchar. La salud está en juego.

Una vez finalizado el régimen

  • Sigue una dieta de mantenimiento. Después de perder los kilos, ese es el peligro, volver a ganar. Piensa cuánto te ha costado llegar hasta ahí y elige con sentido tu alimentación.
  • Elige alimentos simples y cocinados a la plancha o cocidos. Rechaza sobre todo los fritos.
  • Controla periódicamente el peso para que la balanza no te dé sorpresas.

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