¿Qué hacer con los neumáticos?

Dar solución a los neumáticos usados y gastados es un gran problema. Más aún si tenemos en cuenta que sólo en Norteamérica se emiten 240 millones de neumáticos al año. Los neumáticos depositados en algunos lugares cubren cada vez más hectáreas de terreno.

En la actualidad, algunos neumáticos se reciclan para hacer pases de las entradas de los hogares (“bienvenidos”) o para formar pavimentos de caucho mezclados con asfalto. Los neumáticos también pueden utilizarse como combustible, pero debido a su alto contenido en azufre, generan óxidos de azufre y contribuyen a agravar el problema de la lluvia ácida.

Pennsylvania, en Estados Unidos, acaba de proponer dos métodos para hacer frente al problema de los neumáticos viejos.

En uno de ellos, los neumáticos se trituran primero y luego se mezclan con otros plásticos para formar un composite. A continuación se calienta la mezcla y la forma deseada tras ser extruida (tubos, anillos, etc.) se le concede. El plástico así obtenido es cuatro veces más barato que el PVC convencional.

El segundo método es más sofisticado. Los neumáticos se trituran primero y luego se tratan con una mezcla de fluoros y otros gases (oxígeno, dióxido de azufre o cloro). El fluoro reacciona con la superficie del caucho formando radicales libres. El resto de componentes del gas reaccionan con radicales libres formando grupos reactivos (OH, COOH). Estos grupos reactivos reaccionan con otro polímero, como una resina epoxi, obteniendo un composite ligado por enlaces químicos.

El tamaño de grano de caucho utilizado limita la utilización posterior del material reciclado. Por ejemplo, lo finamente triturado se puede utilizar para fabricar nuevos neumáticos y es más barato que el caucho natural.

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