Los fósiles del Coscodrilo han demostrado que en Navarra vivían rinocerontes, cuatro especies de osos y macacos

Los investigadores han revisado con las técnicas actuales los fósiles encontrados en el yacimiento de Koskobilo (Olazagutia) hace 80 años y han encontrado evidencias de fauna de hace 220 mil años: rinocerontes, cuatro especies de osos, ciervos gigantes y macacos en el Pirineo occidental. Los Koskobilo se han convertido en los restos más antiguos del Cuaternario de Navarra.

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Fósiles encontrados en Koskobilo: a la izquierda derecha, el canino de un jabalí, dos dientes de una especie de rinoceronte, el tejo de un ciervo gigante, el canino de una pantera, el tejo de un león de la

Se pueden obtener resultados significativos si se revisan los restos paleontológicos encontrados hace tiempo con las técnicas actuales avanzadas y el conocimiento científico. Así lo ha demostrado la investigación dirigida por el investigador de la UPV Asier Gómez Olivencia. Han demostrado que lo que en 1940 fue considerado como el candelabro de un hipopótamo era realmente de un jabalí y han descubierto que en los Pirineos occidentales había decenas de animales prehistóricos que ya han desaparecido. Entre ellos, los rinocerontes.

Dibujos de izquierda-derecha, oso negro asiático (Ursus thibetanus) y oso rupestre (Ursus spelaeus). Arriba, varias vistas de sus pinitos. Ed. Amaia Torres Piñeiro

Entre los fósiles, además del rinoceronte, destacan los restos de dos especies de osos: el antepasado del oso de las cuevas (Ursus deningeri) y el oso negro asiático (Ursus thibetanus). También hay que mencionar los restos del macaco de Berberia (Macaca sylvanus) y del ciervo gigante del género Megaceroides. Todas estas especies convivirían con el rinoceronte en Navarra, en el Pleistoceno medio (Cuaternario).

Probablemente, estos animales vivieron en Navarra en una época interglaciar similar a la actual. Los investigadores imaginan una rica fauna: los depredadores (leones, leopardos, lobos y hienas) podían optar por caballos de caza, ciervos, bisontes, rinocerontes o ciervos gigantes. Los macacos también recorrían las laderas de los alrededores de Koskobilo. Al mismo tiempo, en la orilla del río Arakil, los castores representan una gran cantidad de presas que, a menudo, aprovecharon el agua para beber.

El yacimiento de Koskobilo está situado en el corredor de la Sakana, un paso natural formado por el relieve. Al norte, Aizkorri y Aralar, y al sur, Urbasa-Andia. Durante el siglo pasado, trabajando en una cantera, los trabajadores encontraron una sima en 1940, donde un gran candelabro de 9,5 cm. El jefe de la cantera la llevó al micropaleontólogo Máximo Ruiz de Gaona, quien, con el interés despertado, se dedicó a la recuperación de abundantes simas fósiles animales. Diez años más tarde, en 1950, retornó y encontró entre los residuos fuera de la símata cerca de 5.000 piezas de una industria lítica de sílex. Pertenecían a la época paleolítica y parecía que el sílex había sido obtenido en Urbasa. Todos ellos J. M. Despertó el interés de Barandiarán. En 1955 se acercó a los restos de la cantera y descubrió 1.146 restos más de aquella industria lítica.

J.M. Dos picos de la cultura Solutre descubiertos por Barandiarán en Koskobilo en 1955. Ed. Asier Gómez Olivencia. Creative Commons 4.0.

El yacimiento fue totalmente destruido por las obras de la cantera, pero parece que cerca de la sima existía una cueva horizontal de unos 40 m de longitud. A la vista de los restos de animales y de la industria lítica encontrados por Ruiz de Gaona y Barandiarán, los investigadores creen que los humanos de entonces (neandertales primero y sapiens después) usaron la cueva. Los seres humanos habrían roto allí los huesos de los animales cazados para sacar y comer la médula interior, y sus restos se echarían por debajo de la simata que estaba cerca de la entrada de la cueva.

“Parece que hubo dos yacimientos que nos han proporcionado información arqueológica y paleontológica —dice Gómez Olivencia—. En cuanto a la arqueología, lo más significativo es que existía un taller del periodo Solutre, utilizado para la fabricación de puntas de sílex. Y, desde el punto de vista paleontológico, destacaría la acumulación de fósiles del Pleistoceno Medio en Koskobilo (los más antiguos de Navarra): sobre el diente de un rinoceronte fechamos un espeleotema que dio una edad mínima de 220 mil años, y a Cuon priscus, Megaceroides y Ursus deningeri son especies del Pleistoceno medio”.

Dibujo del macaco de Berbería (Macaca sylvanus) y de la muela encontrada en Koskobilo. Ed. Amaia Torres Piñeiro.

“El descubrimiento más emocionante fue la identificación de fósiles de macaco y oso negro asiático, muy raros en la Península Ibérica”, recuerda Gómez Olivencia. Por cierto, ha destacado el gran potencial que tiene la revisión de las huellas descubiertas hace tiempo. "No sólo porque hoy en día tenemos técnicas más avanzadas, sino porque en los últimos años hemos acumulado muchos conocimientos científicos. Tenemos más datos para identificar nuevos yacimientos o nuevas especies animales. Cuando revisamos los fósiles de animales encontrados por Barandiaran en la cueva de Axlor de Dima, por ejemplo, encontramos un fósil humano, y por primera vez demostramos que los neandertales comían lobos y cáñanos en la zona cantábrica. También vimos que los fósiles considerados neandertales eran los seres humanos más modernos. También en el yacimiento de Punta Lucero, en Zierbena, identificamos al jaguar europeo (Panthera gombaszoegensis) y al lobo de Mosbach (Canis mosbachensis), que era el yacimiento más antiguo del Cuaternario del País Vasco”.

Esta investigación, publicada en la revista científica Quaternary International, es fruto del trabajo de un gran equipo multidisciplinar e internacional. Entre ellos se encuentran la UPV, CENIEH, Aranzadi, museos de Nueva York, España y Portugal, y otros centros de investigación. El equipo lleva más de quince años investigando las ocupaciones humanas más antiguas del Pirineo occidental y sus condiciones paleoecológicas.

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