Hemofilia y factor VII

Hace tiempo que los médicos conocen la proteína denominada factor VIII. La proteína es capaz de frenar las sangrías y se utiliza para el tratamiento de la hemofilia. Los investigadores han dado un paso más al descubrir la estructura atómica de esta proteína.

El hallazgo se ha llevado a cabo en el Centro de Investigación contra el Cáncer de Seattle y para ello se ha estudiado una zona específica de la proteína que detecta problemas circulatorios en la sangre e inicia el proceso de coagulación. Conociendo la estructura, el siguiente paso es saber cómo funciona la proteína. De esta forma se podría ampliar el campo de posibles aplicaciones del factor VIII, que puede ser utilizado no sólo en el tratamiento de la hemofilia, sino también en el tratamiento de la apoplejía y los infartos. Los investigadores afirman que si se conoce el funcionamiento de la proteína, en lugar de provocar la coagulación de la sangre, podrían sintetizar derivados que puedan causar un efecto adverso. Esto nos permitiría disponer en el mercado de medicamentos que tengan menos efectos secundarios que las sustancias que se utilizan actualmente para calmar la sangre.

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