Alertan para considerar las variables del entorno a la hora de establecer la distancia física

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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Se ha demostrado que la distancia que hay que cortar entre las personas para evitar la transmisión del virus depende de ciertas variables del entorno. Ed. CDC/James Gathany

Para evitar la transmisión del virus SARS-CoV-2, en la mayoría de los lugares se recomienda u ordena la separación entre personas de uno o dos metros. Según algunos investigadores de las Universidades de Oxford y Cambridge, sin embargo, la regla de uno o dos metros es una simplificación que no se corresponde con las evidencias científicas. Consideran que el margen a dejar depende de la situación.

Los investigadores han presentado su propuesta en la revista British Medical Journal. Se explica que las gotitas que se expulsan por las vías respiratorias son de múltiples dimensiones y van dentro de una nube húmeda y caliente. Esta nube permite que las partículas de virus se extiendan entre 7 y 8 metros en pocos segundos. Una vez ralentizada la velocidad de la nube, son numerosas las variables que influyen en la propagación: ventilación, corrientes de aire, tipo de actividad, carga viral del emisor, denote afectado e infección de la propia facilidad.

Por tanto, en lugar de una distancia determinada, proponen formular recomendaciones escalonadas adaptadas al nivel de riesgo en función de estas variables.

Para determinar el riesgo de infección se han revisado las investigaciones realizadas hasta la fecha. Sin embargo, han reconocido que son necesarias más investigaciones para llegar a conclusiones más sólidas. Sin embargo, afirman que los impactos ambientales son complejos e interactúan. Ejemplo de ello son las contaminaciones que se han producido en las plantas de procesado de carne, donde se han unido escasa ventilación, mal estado de los trabajadores, ruido (hay que hablar gritando) y falta de máscara. Situaciones de riesgo similares se dan en lugares cerrados, multitudinarios y ruidosos como pubs y salas de fiestas.

Por todo ello, han elaborado una clasificación cualitativa que representa los niveles de riesgo. Un cuadro asintomático indica el riesgo de transmisión del virus SARS-Cov-2 en diferentes condiciones, sin tener en cuenta la carga viral del infectado ni la facilidad de los demás. Además, toser o estornudar aumentaría el riesgo.

Ed. Nicholas R Jones et al./BMJ

En caso contrario, las variables consideradas son: llevar o no la máscara, estar en el exterior o en el interior (en un lugar bien ventilado o no), que haya mucha o poca gente, y el tipo de actividad: silenciando, haciendo con palabras, cantando o gritando.

Así, con máscara, en silencio o en conversación, y en poco tiempo, el riesgo sería bajo, si no es en un lugar cerrado y multitudinario. Sin embargo, sin máscaras, el riesgo sólo es bajo si hay silencio y al aire libre con poca gente. El riesgo aumenta al pasar de no llevar máscara, de hablar a gritar o cantar, de aire libre a espacio cerrado y no al aireado, de prolongar el tiempo y de rodearse de gente.

Además, se recuerda que a la distancia física hay que sumar otras medidas como la limpieza de manos y superficies, el uso de equipos de protección y máscaras cuando sea necesario, la ventilación y el aislamiento de las personas infectadas.

 

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