Basura: un problema cada vez más grave

A lo largo de la historia, la basura o el residuo siempre ha existido, pero casi nunca ha sido un problema; la propia naturaleza ha sido suficiente para reciclar los residuos. En el último siglo, sin embargo, todo tipo de residuos han ido acumulándose en todas partes, superando el poder purificador de la naturaleza.

A modo de ejemplo, la cantidad de basura producida en Francia el año pasado fue: 18 millones de toneladas de basura doméstica, 150 millones de toneladas de residuos industriales, 2/4 millones de toneladas de productos altamente tóxicos y 400 millones de toneladas de residuos agrícolas.

En estas páginas hablaremos exclusivamente de las basuras domésticas. No obstante, en los siguientes ejemplares se analizarán otros tipos de basura.

Antes de entrar en el tema daremos unos datos. En primer lugar, se explicará la cantidad de kilos de basura que se produce en algunos países por persona al año.

Australia

Canadá

Noruega

Países Bajos

Dinamarca

Suiza

Reino Unido

Japón

Francia

Alemania

Suecia

España

Italia

Austria

Portugal

Tercer mundo

EEUU

744

681

635
4G
Total
Otros
383
355
344
327
318
317
275
263
228
211

pueblos

100%

Dado que estos datos deben tomarse como media, en las capitales suelen ser bastante mayores. Por ejemplo, si el dato medio de Francia es 327 en París es superior a 400. Dado que el crecimiento anual de estas cantidades es del 2%/ 3%, podemos estimar el potencial de crecimiento de la producción de basuras para el año 2000.

Junto a la cantidad de basura hay que tener en cuenta la calidad de la basura. A pesar de que en su día la mayor parte de la basura era materia orgánica, con la mejora de la calidad de vida, la composición de la basura ha cambiado mucho. La composición actual de la basura en los territorios industriales se puede observar en el siguiente cuadro:

Materia orgánica 15% Polvos 10% Metales 5% Vidrio y plásticos 20% Cartón y papel 40% Otros 10%

Sin embargo, según un estudio realizado por el Banco Mundial en 1982, el grado de desarrollo de los pueblos y la cantidad de materia orgánica de la basura son inversamente proporcionales. Por ejemplo, la cantidad de materia orgánica de la basura en Nueva York es del 22%, la de Manila del 43% y la de Jakarta del 82%.

Y en este momento, ¿qué se hace con la basura?

Hasta la fecha la basura ha tenido dos soluciones: quema y acumulación. Estas dos soluciones son aplicadas en diferentes porcentajes por los distintos países. Australia y Canadá acumulan el 90% de sus basuras, EEUU el 80%, España y Alemania el 75%, Francia el 65%, Japón el 25% y Suiza el 20%. A pesar de que se pueden extraer distintos subproductos de los arroyos, los más habituales son los de recuperación energética y fertilizantes.

Los investigadores calculan que 1 tonelada de basura doméstica, 120 litros de fuel y 200 kg de carbón equivalente.

Aunque el reciclaje de ciertas sustancias es posible, el papel y el cartón son los que más reciclan. Los costes de la instalación de recuperación de sustancias metálicas y de PVC a partir de los arroyos son un 30% superiores, debido a que el reciclaje de estas sustancias es tan bajo. Los vidrios, en cambio, se reciclan cada vez más, ya que se extrae del vidrio un producto llamado calcín, que permite ahorrar energía.

A pesar de la creciente preocupación de la gente por la basura doméstica, en algunos lugares los problemas derivados de los residuos tóxicos han puesto en alerta a la sociedad. Depositar los residuos que no se queman o tratan. Las opciones más utilizadas son el vertido al mar y la deposición en superficie. Ambas son las mejores vías de contaminación.

Los costes económicos son muy diferentes en función de la vía utilizada. Sin embargo, las inversiones iniciales se amortizan en el tiempo. Por ejemplo, de la quema de 1 tonelada de basura doméstica se pueden extraer energía –1100 kWh–, agua y gases purificados –70%– y residuos –30%–. El 15% de estos residuos son chatarra reciclable, el 75% son compuestos de vidrio, compuestos inertes y metales no férricos y el 10% son polvos.

Pero, ¿qué problema genera la quema de basura?

En primer lugar, la energía producida en forma de calor no es acumulable, por lo que si bien este calor puede ser útil en invierno, en verano su aplicación es bastante menor. Una de las vías para frenar este problema es la producción de electricidad. En París, por ejemplo, se ha dado esta aplicación a los centros de cocción de basura que hay en ellos. Así, en 1989 se han conseguido 120.000 megavatios hora.

Por otro lado, los polvos de residuos procedentes de los arroyos pasan a la atmósfera. Metales pesados altamente contaminantes de estos polvos (plomo, mercurio, zinc, etc.) y contienen ácido clorhídrico (HCl) y, por tanto, en los lugares en los que se abren los talleres de cocción de basura, la gente no está normalmente de acuerdo con esta decisión. Por ejemplo, cuando en Holanda descubrieron la dioxina en la leche de vaca alrededor de uno de estos crematorios surgió un lío.

La basura ha pasado de ser materia orgánica a ser cualquier cosa.

La Asociación Económica Europea ha endurecido la normativa anticontaminación y como consecuencia de ello, las fábricas causantes de la contaminación pueden sufrir serias multas y sanciones.

Existen tres vías principales para que estos polvos no pasen a la atmósfera. Primero se utilizan electrofiltros. De esta forma, las partículas pasan por un campo eléctrico y algunas van hacia el polo positivo (cloruros, sulfatos) y otras hacia el polo negativo (iones metálicos cargados positivamente). A continuación se pasan por separadores de capa permeable donde las partículas de distintos diámetros quedan en diferentes filtros. Por último, hay multiciclones en los que las partículas se separan en función de la densidad debido a la fuerza centrífuga.

La mejor forma de eliminar el cloro es mediante el lavado de humos con agua.

Por lo tanto, la aplicación de todos los sistemas mencionados permitiría controlar en gran medida el problema de la contaminación. Pero todavía nos queda aquello que podríamos denominar “problema del problema”, ¿qué hacer con los residuos?. En Francia, por ejemplo, cada año los residuos de vidrio y materiales no férricos suman 1,8 millones de toneladas, mientras que los polvos y los productos de decloración suman otras 200.000 toneladas. En esta cantidad de residuos se acumulan los principales contaminantes. ¿Qué hacer?

Los materiales no férricos y los vidrios pueden utilizarse como base para nuevas carreteras. Con los polvos, por el contrario, el problema es más grave, ya que éstos no pueden ser arrojados. Una posible solución sería enterrar, pero no en cualquier lugar, ya que puede contaminar las aguas y prados de la zona. El almacenamiento en las minas de sal puede ser la solución adecuada, pero a partir de cierta cantidad el problema vuelve a aparecer.

En los últimos años se han intensificado las investigaciones sobre los polvos de residuos y la mayoría de ellas en a

utilizan el método de fondo, es decir, convertir los residuos en “elementos inertes”. Sin embargo, como las técnicas inventadas hasta el momento están a nivel de laboratorio, en los próximos años no se podrá esperar demasiado de ellas.

Muchos de nuestros rincones aparecen así.

Algunas empresas tras el tratamiento de los polvos de residuos los introduce en sacos y los enterran. Mediante un drenaje adecuado recogen los vertidos líquidos de los sacos, pero no saben qué hacer con ellos a largo plazo.

Existen otras técnicas de reciclaje de basuras. Mediante una de estas técnicas se separan los materiales corruptos de los inertes, de manera que los primeros se pueden utilizar en la agricultura. Para ello se coloca la materia orgánica en condiciones oxidantes. A continuación, mediante bacterias y champiñones (penicillium, aspergillus), la materia orgánica oxidada se transforma en humus, pasteurizado por el calor que produce la reacción bioquímica (60-70C). El compuesto que se forma al cabo de quince días puede utilizarse como abono para el crecimiento de los champiñones. Transcurridos dos meses se puede utilizar en viticultura y cultivo y dentro de seis meses en la huerta. De una media de 1 tonelada de basura se pueden extraer 450 kg de compuestos. Otros 550 kg se queman o acumulan.

El grado de impureza de los compuestos obtenidos por este u otro medio similar puede controlarse adecuadamente, por lo que se puede asegurar que la calidad de estos compuestos es buena.

El tratamiento de la basura mediante este método dificulta el reciclaje de las materias primas (vidrio, plástico). Estos se molen, mezclan y al final se queman o apilan. Por tanto, la “recogida selectiva de materiales” adquiere gran importancia para hacer frente a este problema. En esta recogida se debería depositar la basura en dos recipientes diferentes. Uno fácilmente reciclable (vidrio, plástico, papel, cartón, metales) y el resto.

Este camino se está utilizando cada vez más en muchos lugares, pero todavía no se ha conseguido una solución ideal, por lo que el problema de la basura es cada vez más grave.

ACEITES USADOS: MAREA NEGRA ANUAL

De las 450.000 toneladas de aceite comercializadas en Francia en 1989 sólo se recuperaron 135.000. Es cierto que el resto no se ha vertido todo a la naturaleza, pero hay estimaciones de que las emisiones son aproximadamente 150.000 t. Cuando los petroleros crean una marea negra no emiten tantas toneladas de petróleo al mar, pero sus vertidos ocasionalmente producen matanzas ecológicas. Así pues, como nuestra sociedad vierte casi todos los días el aceite, todos los días ocurre una masacre ecológica, pero muchas veces no nos damos cuenta de este hecho.


PILAS DE MERCURIO: RIESGO

Se sabe que el corazón de las calculadoras, cámaras fotográficas, relojes y algunos aparatos médicos es de mercurio. Las pilas de tamaño aspirina contienen entre un 1% y un 30% de mercurio. El compuesto que se forma cuando el mercurio se combina con el agua es extremadamente tóxico. En España se estima que cada año se depositan en los vertederos 30 toneladas de mercurio. Este mercurio se combina con el agua, contaminando ríos, prados y animales. La solución responde a la línea del reciclaje, pero para ello es imprescindible una recogida selectiva de basuras.

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