HIPARCO

El satélite artificial Hiparko fue lanzado al espacio el 8 de agosto de 1989. A partir de entonces ha ido sufriendo altibajos, pero lleva tres años calculando las distancias entre las estrellas con una precisión extraordinaria.

Nada más espaciarse en 1989, el satélite sufrió una avería en el sistema de encendido del motor de apogeo, lo que le impidió circular en órbita geoestable, aunque estaba diseñado para ello. Las funciones de Hiparco han tenido que adaptarse y en otra órbita, con un apogeo de 36.000 kilómetros y un perigeo de 500 kilómetros, lleva funcionando tres años. El satélite Hiparko se aprovecha diecisiete horas al día y no veinticuatro. Sin embargo, el satélite está cumpliendo perfectamente sus funciones.

Datos revolucionarios

A medida que los científicos analizan el conjunto de datos enviados por Hiparco, se sorprenden una y otra vez y creen que los fundamentos de la astrofísica y la cosmología deben cambiar. Dicen que en astronomía empieza la era posterior a Hiparco. Tardarán diez años en captar los datos enviados por el satélite y adaptar nuestras teorías.

De hecho, el satélite no ha sufrido perturbaciones debidas a la atmósfera terrestre y a la gravitación cuando ha calculado las distancias a las estrellas. Ha medido distancias y movimientos de aproximadamente 118.000 astros, 10-100 veces más precisos que la superficie terrestre.

Para elegir qué estrellas medir, se han recibido propuestas de más de doscientos astrónomos y se han incluido en la lista nuestras como el Sol, enanas blancas, gigantes rojos (como la estrella Betelgeuse), estrellas inestables (como la Mira), el quasar 3C273, 48 asteroides, satélites Titán y Japeto de Saturno, el satélite Europa de Júpiter, etc. existen.

Se han recalculado las distancias de más de 300 estrellas tomadas como patrón, alcanzando una precisión del orden del 1%. Las otras 21.000 estrellas también adecuarán sus distancias en este nuevo mapa celeste, con un error de distancias inferior al 10%. Hasta ahora los astrónomos sólo tenían esa precisión para unos pocos cientos en la medida de distancias. Pero gracias a los datos de Hiparco, el catálogo de estrellas será mucho más fiable y preciso. Además, el nuevo catálogo está dejando la boca llena de astrónomos.

Paralaje trigonométrico

Fue astrónomo griego llamado Hiparko. Que midió por primera vez la distancia hacia los astros del cielo hacia el año 120. Su medición más importante fue la distancia de la Tierra a la Luna. Para ello utilizó el sistema denominado parálisis trigonométrica. Una misma estrella se mide a seis meses de la Tierra. Durante este tiempo la Tierra viaja alrededor del Sol hasta el otro extremo de su órbita y la estrella que se investiga ha modificado su posición en el cielo.

Para medir la distancia se toma un triángulo teórico. La base del triángulo es el diámetro en órbita de la Tierra (300 millones de kilómetros) y se puede calcular el ángulo en el que aparentemente la estrella se ha “desplazado” en el cielo. Con el ángulo así medido se calcula fácilmente la distancia de la Tierra a la estrella por trigonometría.

Mediante este sistema, el mapa celeste formado por Hiparco estaba basado en ángulos medidos a simple vista y la precisión era de un minuto de grado. Ahora, veintiún siglos después, la precisión utilizada por el satélite Hiparko es 30.000 veces mayor.

Sistema solar solitario

El satélite Hiparko confirma lo que ya sabíamos a partir de mediciones realizadas desde la Tierra: nuestro Sistema Solar sólo está en un “desierto” de la Vía Láctea. La luz emitida desde la estrella más cercana al Sol (Alfa Centauri) tarda más de cuatro años en llegar a nosotros y seis años en llegar a ella la estrella Barnard. Además, más del 40% de las 1.500 estrellas que se consideraban cercanas al Sol (más de 85 años luz) se encuentran a una distancia mucho mayor que el 40%.

La distancia a la estrella y su brillo aparente son la base para el cálculo de otros parámetros. De ahí la temperatura superficial de la estrella, su composición química y el tipo de estrella, es decir, como el Sol, si es un gigante rojo, un enano blanco u otro tipo. Por lo tanto, si Hiparco ha decidido que la distancia es diferente, la opinión de los astrónomos sobre algunas estrellas cambiará. Además, los datos de algunas estrellas servían como patrón para calcular la distancia a otras estrellas, y a partir de ahora todo va a cambiar.

Nuevo mapa celeste

Se tardarán diez años en captar los datos enviados por Hiparco y adaptar nuestras teorías. Para entonces el sucesor de Hiparco, el satélite Gaia, ya está trabajando.

Otra sorpresa ha sido la detección de estrellas múltiples. Donde los astrónomos sólo veían un astro, Hiparco estrellas dobles, triples, etc. las ha detectado. Aunque con los aparatos de la Tierra se detectaban estrellas de brillo constante, en muchos casos (en torno a 6.000) el satélite ha determinado que son estrellas de brillo variable. Hiparco también ha estudiado a fondo las Cefeidas, que cambian periódicamente su brillo. Se han utilizado los datos de estas estrellas para calcular las distancias entre galaxias y estrellas. Pero gracias a las Cefeidas se calculan principalmente las distancias relativas entre galaxias, es decir, la distancia entre ellas. En consecuencia, dados algunos pasos complejos, se puede obtener la edad del Universo.

No obstante, las distancias entre los datos de Hiparco y las galaxias deberán recalcular y sin grandes errores se puede afirmar que los datos utilizados hasta el momento sobre la edad del Universo serán inciertos. Hiparco ha demostrado que el Sol curva los rayos de luz y ha confirmado la teoría general de la relatividad, pero no es de extrañar que tenga que cambiar la constante de Hubble, basada en la distancia entre las estrellas.

Los datos de Hiparco se entregarán en primer lugar a los científicos que han participado en este proyecto espacial y el catálogo oficial se publicará en mayo de 1997. Entonces estarán a disposición del resto de científicos y astronómicos.

No obstante, Europa enviará al sucesor de Hiparco, el satélite Gaia, antes de 2015. Este satélite interferométrico detectará 50 millones de estrellas y la precisión de las medidas será de unos microsegundos de grado, es decir, 100 veces superior a la de Hiparko. Se podrá medir toda la Vía Láctea y cartografiar hasta las Nubes de Magallanes.

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