Castañas

W, considerado el creador de la moderna escuela de nutrición alemana. Según Heupke, las castañas son panecillos que ofrece la naturaleza. No hay que olvidar que en épocas de hambruna o guerra, el pan era muy escaso, en muchos países europeos, incluido el País Vasco, sobrevivieron gracias a las castañas, que sustituían al pan por harina.

De hecho, las castañas y los cereales son muy similares en cuanto a composición, a pesar de que muchos las comparan inconscientemente con frutos secos. Tienen una elevada proporción de carbohidratos (37,4%), al igual que las leguminosas y los cereales. Estos hidratos de carbono están constituidos principalmente por almidón y en cantidades muy pequeñas por sacarosa.

Por ello, se recomienda masticar muy bien las castañas para facilitar la digestión del almidón y evitar así el viento y la pesadez del estómago. La proporción de proteínas (2,42%) es similar a la de grasa (2,26%), siendo la mayoría monos o poliinsaturados. La castaña tiene 213 kcal por cada 100 g, más que la patata (79 kcal/100 g), pero mucho menos que las nueces (642 kcal/100 g). En cuanto a las sales minerales, la castaña tiene mucho potasio y poca sodio, por lo que se recomiendan para personas con problemas de hipertensión. También destaca la cantidad de hierro, magnesio, calcio, fósforo y zinc. Las vitaminas del grupo C y B son muy abundantes.

Por todo lo anterior, las castañas son consideradas como estimulantes musculares, alcalinizantes y galactógenos (productores de leche). Son especialmente recomendables:

  • Porque cuando hay mucha fatiga física producen un efecto tonificante sobre los músculos.
  • Aumento de la cantidad de ácido en sangre debido a problemas renales (ácido úrico y urea, entre otros). Las castañas son alcalinizantes por lo que neutralizan este exceso de ácido en sangre.
  • Para las mujeres en periodo de lactancia, además de aumentar la producción lechera, debido a la abundancia de nutrientes obligatorios que la mujer tiene en esta situación.

Y en la época del año en que estamos, son aptas para cualquiera, 3-4 veces por semana, unas 10 castañas cocidas o asadas. Eso sí, como hemos dicho antes, comiendo despacio y masticando bien.

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