Dime dónde publicas... y te diré quién eres

Vecino Cordero, Elena

Zelulen Biologiako katedraduna EHUn

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Ed. EDIT

El progreso de la ciencia está estrechamente relacionado con la comunicación de resultados entre los científicos. Este paso es imprescindible, ya que para avanzar en el conocimiento es necesario basarse en los resultados obtenidos previamente por otros investigadores.

Los resultados científicos se publican en revistas de alta especialización, con una amplia variedad de revistas de este tipo en cada ámbito científico. Para mantener una cierta seguridad y control sobre la corrección de los resultados científicos que se publican en la revista, y por tanto de la fiabilidad, cada revista tiene establecido un sistema de revisión ( peer review ) por equivalentes, es decir, al menos dos investigadores del área realizan la labor de corrector científico.

Estos correctores científicos revisan el trabajo de forma anónima, elaboran un informe más o menos exhaustivo sobre los diferentes apartados de la investigación, indicando si es pertinente o no para su publicación. La decisión sobre la publicación de un trabajo depende en última instancia de la comisión editorial o del editor de la revista.

Cuando un investigador decide publicar sus resultados, debe seleccionar cuidadosamente el boletín al que enviará los resultados, teniendo en cuenta la especificidad de las revistas. Además de tener en cuenta el tema específico de la investigación, se trata de tener en cuenta el impacto que puede tener la revista al decidir.

A cada revista se le ha asignado un índice de impacto, teniendo en cuenta el número de ocasiones en las que se mencionan artículos publicados en otras obras, la importancia de las revistas que mencionan dichos artículos, así como el año en el que se mencionan los artículos de la revista. Según estos y otros datos se asigna a cada revista el llamado índice de impacto, que es la medida universal para valorar los trabajos publicados en ciencia en este momento. Cuanto mayor es el índice de impacto, más amplia e importante es la revista.

Por lo tanto, el ámbito de la ciencia se ha centrado en las publicaciones. En ese caso, los resultados son una medida en ciencia para casi todas las ocasiones y dónde se han publicado. "Dime dónde y cuánto publicas... y te diré quién eres y qué vas a conseguir" puede ser hoy el resumen del mundo de la ciencia. Los proyectos de investigación se conceden en base a publicaciones científicas y su índice de impacto, se asignan plazas o contratos de investigación, puedes elegir o no ir al trabajo, etc.; en estos momentos en ciencia todo depende de las publicaciones.

Todo ello genera una serie de problemas. Debido a la presión de publicación, hay investigadores que actuar demasiado rápido y publican los datos antes de comprobarlos para conseguir ser los primeros y publicarlos en la mejor revista. Esto es lo que ocurrió recientemente en las investigaciones sobre células madre realizadas por el instituto japonés RIKEN ( stimulus-triggered acquisition of pluripotency ). Pero no es el único caso. Lo mismo le ocurrió al investigador Hwang Woo-suk hace unos años con las investigaciones realizadas en Corea, que publicó en 2005 un artículo sobre la clonación de embriones humanos en la revista Science, pero otros autores no pudieron repetir el ensayo. Y eso ya ha ocurrido con investigaciones de otros países.

En el caso de las células STAP, en febrero de 2014 se detectó un error en dicha investigación, un mes después de la publicación del artículo en la revista Nature. El problema surgió cuando otros investigadores, tras leer la publicación, intentaron replicar los ensayos pero no lo consiguieron. Como se ha dicho, los estudios se publicaron en la revista Nature, una de las revistas con mayor impacto, y esos errores también tuvieron un impacto en los medios de comunicación.

En el avance descrito en la publicación se indicaba que las células somáticas podían convertirse simplemente en células madre, poniéndolas en estado de estrés, por ejemplo, manteniendo un pH inferior al fisiológico. A pesar de la retirada del artículo, el investigador sigue creyendo en sus resultados y ha publicado en la misma revista una versión ampliada aún más detallada del protocolo, con los technical tips que no se habían incluido en los artículos anteriores, para que otros investigadores puedan replicar los resultados obtenidos.

Debido a los evidentes errores que presenta el sistema de publicación en revistas de alto impacto, la comunidad científica critica el sistema, pero los intereses de impacto ya son tan elevados que es muy difícil desmontar el sistema si no se instala otro sistema de medición de la calidad que lo supera.

En este sentido, Randy Schekman, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2013, señaló que "su laboratorio dejará de publicar resultados de investigación en revistas de mayor impacto como Nature, Cell o Science, por entender que distorsionan el proceso científico". Estas declaraciones fueron publicadas en el diario The Guardian en diciembre de 2013, tras conocer la concesión del premio Nobel. Y es que, según el prestigioso científico estadounidense, la presión que ejerce su publicación en estas revistas hace que los científicos acorten el camino que debería seguir una investigación seria y reflexiva, generando modas y tendencias en la investigación, más allá del progreso científico. "En muchos casos, los responsables de las revistas deciden qué trabajo se va a publicar y ellos, como no científicos, se fijan más en el impacto de los medios de comunicación que en el progreso científico", justificó el premio Nobel.

En mi opinión, la revisión a través de equivalentes es importante, aunque también tiene errores y problemas. Creo que el hecho de que quien realiza la revisión actúe en el anonimato supone más problemas que ventajas, ya que detrás de este anonimato se pueden ocultar los conflictos de interés. Una crítica constructiva basada en argumentos no tiene por qué ser anónima. No hay que cuestionar la calidad de las revistas que se han utilizado en los últimos 100 años para publicar los principales avances científicos. Sin embargo, el sistema de medición de la calidad, estrechamente relacionado con el índice de impacto, debería revisarse y, además del impacto, tener en cuenta otros criterios para valorar la investigación, sobre todo a la hora de distribuir los fondos destinados a la investigación. En este contexto, una correcta gestión de los fondos debería ser un valor de gran importancia y, aunque con escasa financiación, debería valorarse de forma ajustada un equipo de investigación capaz de obtener buenos resultados y formar investigadores, no sólo en función del número de publicaciones y su impacto, como en algunos casos.

Por otro lado, a la hora de valorar el curriculum vitae de los investigadores habría que tener en cuenta el lugar en el que los investigadores han realizado la investigación, ya que la capacidad investigadora no debe medirse únicamente a través del impacto de las revistas, sino también teniendo en cuenta el entorno. Un investigador con grandes infraestructuras y que trabaja en un centro de investigación de apoyo material y técnico debería ser más productivo que un investigador que se dedique a la investigación y a la docencia, por ejemplo, o que no disponga de apoyo material o personal para realizar investigaciones.

Como ocurre con el resto de cosas de esta vida, no todo es blanco ni negro, sino que los detalles le dan importancia. Por lo tanto, es importante obtener medidas objetivas y cuantificables de la investigación y de la calidad de los investigadores, pero es más importante fijarnos en otros factores que nos marquen mejor el perfil de la investigación y de los investigadores. Si estos criterios aún no están establecidos, será el momento de aplicarlos para intentar ser más justos.

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