El poder de la poesía al descubierto

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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Maeva Ordaz, en un concurso de recitales poéticos. Ed. Poetry Foundation

Numerosos estudios han demostrado que la música influye directamente en el cerebro y el organismo. Además de ser un agente emocional, también genera respuesta física y, aprovechando esta capacidad, también se utiliza en terapia.

Ahora, algunos neurocientíficos del Instituto Max Planck se han centrado en otra expresión artística: la poesía. Y concluyen que expresiones con rima y lenguaje rítmico, como poemas clásicos, versos tradicionales o poemas infantiles, también producen una reacción física en el oyente.

Incluso sugieren que esa respuesta es propia. De hecho, han recordado que los padres de todo el mundo utilizan un lenguaje poético especial con los niños. Además, han destacado que la poesía es el género literario más antiguo y que antes de explicar la escritura, las historias se transmitían de esta manera de una generación a otra.

Por todo ello, se han realizado dos experimentos para analizar la influencia de la poesía. En uno de ellos, los voluntarios debían elegir poemas que les emocionaban. Posteriormente, los investigadores midieron una serie de parámetros físicos durante su audición: latidos cardíacos, cambios en la piel, pelo... El resultado fue claro: todos tuvieron escalofríos y se les puso un hamaiketako de pollo.

Los investigadores han explicado que la colocación del culo de la gallina tiene consecuencias sociales, ya que genera empatía y estrechan los lazos de los miembros del grupo. En este sentido, se han comparado con los huevos, ya que al igual que ellos, ayudan a compactar al grupo y pueden ser contaminantes.

En el otro experimento, en el que participaron 18 voluntarios y voluntarias, se les evaluó la actividad cerebral a través de la representación mediante resonancia magnética funcional mientras escuchaban los poemas elegidos por ellos mismos.

En los momentos más emotivos, los investigadores han demostrado que la actividad de muchas zonas del cerebro aumenta. Uno de estos campos es nucleus accumbens, relacionado con el sistema de premios, el procesamiento del ritmo y la realización de previsiones.

Además, han comparado la actividad de la poesía con la que la música ejerce sobre el cerebro y han visto que no activan los mismos campos. Los investigadores han reconocido que aún no saben por qué no actúan de la misma manera, pero adelantan que es posible que el procesamiento del significado de las palabras sea diferente en ambos casos. Y es que la música no necesita de la palabra para influir. Sin embargo, la poesía necesita la palabra; la melodía simple no es capaz de generar la respuesta que provoca el poema. Al mismo tiempo, el mero texto no tiene la capacidad de la palabra rimada y del lenguaje rítmico. Es decir, la poesía es tan poderosa porque aúna palabras y melodía.

Publicado en el diario Berria.

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