Por el conocimiento científico vasco

Si tenemos en cuenta que el ser humano euskaldun no es más que la consecuencia directa de un grupo de Cromagnon aislado en los Pirineos, hay que reconocer que tenemos un preciado bixi de paleoantropología. ¿Cómo veía y analizaba las relaciones cotidianas de esta raza con la naturaleza? ¿Qué tipo de sistemas cosmológicos creó para redondear su conocimiento? ¿Qué tipo de tecnología y ciencia produjo? ¿Cómo percibía esa raza el universo exterior?

Somos conscientes de las diferencias que tiene nuestro País con respecto a otros pueblos de nuestro entorno, sin ser sabios ni investigadores. Aparte de nuestro patrimonio genético, las diferencias culturales son absolutamente sorprendentes. La lengua es la primera de ellas por su singular estructura y por su falta de relación con otras lenguas de los alrededores.

Pero, aparte de estas diferencias, ahora quisiera explicarte un par de palabras de características más profundas. ¿Cómo ha ido descubriendo a lo largo de la historia el espacio, el tiempo, la materia, la forma, los olores, los sonidos o los colores? Todo esto lo tenemos sin investigar, y en todo ello se basa la diferencia fundamental de una sociedad con respecto a los Pueblos de su entorno, para luego poder interpretar el mundo de una manera completamente diferente. Este análisis científico y filosófico no lo tenemos hecho, pero es absolutamente necesario para recuperar de nuevo nuestra propia identidad.

En el caso de los colores, por ejemplo, el cerebro humano puede detectar 250 tonalidades de colores diferentes y casi 5 millones de matices entre estos colores. La cantidad de información que nos llega de fuera hace que nuestro cerebro elija sólo algunos elementos para procesarlos. ¿Cuál es el método para elegir unos elementos y comparar otros? Parece ser que el primer filtro está en condiciones genéticas, el segundo en condiciones ambientales, el tercero en condiciones históricas y el último en condiciones culturales. Estos cuatro filtros delimitan nuestra imagen del universo. No existe, por tanto, una realidad objetiva, sino diferentes formas de interpretar la naturaleza exterior. ¡Esto sí que es bonito! Noticias

El espectro de colores, por ejemplo, no lo percibimos a través de una ley objetiva universalmente válida, sino a través de una ley transmitida a través de la cultura (a través del lenguaje). Los inuit (esquimales), por ejemplo, distinguen en el color que para nosotros es blanco 15 matices diferentes, que se reflejan en su lengua. En Euskal Herria, parece que en una época, el espectro se dividía en tres colores básicos: rojo, amarillo y azul. El verde, el naranja y el morado han sido colores procedentes del exterior de otras culturas, que al final han moldeado totalmente nuestra percepción y han eliminado la estructura básica que teníamos. Lo dicho sobre los colores se puede decir lo mismo sobre espacios, tiempos, números y otras categorías.

Los parámetros básicos de nuestra cultura se han conservado y conservado hasta hace poco (en parte) en el mundo rural, mientras las ciudades estaban completamente contaminadas. Pero hoy en día, con la colonización de la televisión y de los “mas medien”, la particularidad cultural que nos venía de la época de Cromagnon está a punto de desaparecer también en los caseríos. Nuestra cultura se está modernizando y sin duda tendrá que adaptarse a diferentes formas de vida. Pero también es cierto que debemos cuidar nuestro patrimonio cultural y nuestra particular visión del mundo al que pertenece, si no queremos desaparecer de la historia del ser humano y de la sociedad.

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