Obteniendo energía eléctrica desde el espacio

El pasado mes de agosto un generador de electricidad de 20 km de longitud comenzó a orbitar la Tierra. En un proyecto común entre EEUU e Italia se unieron un satélite y su lanzador a través de un cable de 20 km. El conjunto, al moverse por el campo magnético de la Tierra, generará electricidad. Mediante este ensayo se pueden conseguir otros objetivos.

Los satélites asociados al lanzador en la alta atmósfera terrestre pueden ser utilizados para el desarrollo de planos espaciales hisónicos. Pero, como dice Rick Howard, de la NASA que lidera el programa, “antes de hacer nada tenemos que demostrar que podemos controlar y dirigir el satélite conectado desde el lanzador”.

La NASA y la Agencia Espacial italiana han aportado 180 millones de dólares cada uno en este proyecto. Aunque el acuerdo se vinculó en 1984, el accidente de Challenger ha provocado que el proyecto no se haya ejecutado hasta la fecha. Italia comenzó a interesarse por la investigación sobre satélites relacionados en la década 1960-1970, cuando Giuseppe Colombo, de la Universidad de Padua, propuso la investigación de satélites realizar mediciones en la alta atmósfera terrestre.

El satélite lanzado tiene un cable conductor que se puede recuperar una vez finalizado el ensayo para su posterior reutilización.

En la misión actual los astronautas tendrán que soltar un cable de 20 km alrededor del proyector. El cable es de cobre aislado y puede utilizarse como inducido de un generador eléctrico. Al moverse el cable por el campo magnético de la Tierra, se puede generar una tensión eléctrica de varios miles de voltios. El lanzador se cargará negativamente respecto al satélite.

El satélite y el lanzador pasan por la ionosfera y este último, al ser conductor, se puede utilizar para cerrar el circuito, para que la corriente eléctrica circule. Un cañón de electrones situado en el lanzador lanzará electrones a la ionosfera y los electrones de la ionosfera bajarán del satélite cargado positivamente al cable hasta el proyector.

A través de las herramientas disponibles en el satélite, desde la Tierra los físicos analizarán las relaciones entre los cables y las corrientes de la ionosfera. Al mismo tiempo, los ingenieros controlarán el comportamiento mecánico del sistema. Medirán la tensión y detectarán oscilaciones inesperadas.

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