Los científicos alertan sobre el grave peligro de Doñana

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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Evolución de la laguna del Moral. En la actualidad, la vegetación de las zonas áridas ha ocupado la superficie que antes estaba inundada. Ed. EBD-CSIC

Según el último estudio publicado por la Estación Biológica de Doñana, la pérdida del sistema lagunar de Doñana ha sido del 59,2% entre 1985 y 2018. En cierta medida han desaparecido como consecuencia de la falta de concertación lebral y del aumento de la temperatura, pero han demostrado que la actividad humana también ha tenido influencia directa: plantaciones, construcción, campo de cultivo, extracciones de agua…

Eloy Revilla, director de la estación biológica Sanchez, se ha basado en este estudio para informar de la situación en el consejo de participación de Doñana. De hecho, se ha celebrado una reunión especial para analizar la repercusión que tendrá en Doñana el plan de riego que se ha presentado al parlamento andaluz. Revilla recuerda que el Tribunal de Justicia Europeo ha sancionado a España por no respetar las normativas de protección de Doñana y por extraer agua para regar las plantaciones y abastecer de agua a la zona urbanizada.

Los datos no dejan lugar a dudas: Doñana se encuentra en una situación crítica. Prueba de ello es que las tres lagunas grandes que no se secaban en verano ya no son permanentes, como es el caso de El Sopetón y La Dulce, que ahora se secan con frecuencia. El mayor, Santa Olalla, se encuentra en una situación crítica desde 2012.

Para seguir la evolución de las charcas se han analizado 442 imágenes tomadas por el satélite Landsat y sus consecuencias en animales y plantas. Por ejemplo, han visto que la diversidad de anfibios ha descendido casi a la mitad del 2003 al 2021, pasando de 4,3 especies por kilómetro cuadrado a 2,5. Por otra parte, las dos especies de galápagos autóctonas de la Península Ibérica, ambas incluidas en la lista roja de especies amenazadas de Europa, se encuentran en una situación preocupante, así como las agujas de brujas y brochas. También están muriendo peces y anguilas, y algunas plantas acuáticas están en peligro de extinción.

La falta de agua también se nota en otros hábitats. Dentro de la zona protegida, el 8,3% de los alcornoques centenarios han muerto desde el año 2010 y el 10% están muy mal.

De cara al futuro se prevé que llueva menos de lo habitual. Sin embargo, la demanda de agua está creciendo año tras año. Revilla habla claro: “La explotación actual del acuífero es insostenible. La precipitación es variable y está disminuyendo y sacando más agua de la que se renueva. Por lo tanto, este recurso natural se está agotando”. También denuncia la falta de voluntad política para controlar el riego y las extracciones de agua.

Para hacer frente a esta situación, ha hecho una serie de propuestas, empezando por dejar de extraer tantas aguas para que el ecosistema de Doñana pueda recuperarse. También sugiere innovar el sistema de evaluación de la situación y el modelo de gobernanza, así como realizar un análisis de la actividad socioeconómica del entorno para encontrar otras soluciones económicas. El propio Consejo General de Investigaciones Científicas de España y numerosos científicos de otras instituciones y centros se han sumado a la visión de Revilla.

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