Niños "crack"

Ingestión del crack durante la auriculación produce efectos nocivos sobre el feto. Según datos de Oackland Higland General Hospital, un 20% de los nacidos este año en este centro son los afectados por este crack.

La presencia del crack (variable “dura” de la cocaína) durante el embarazo produce efectos nocivos en el feto, ampliando las posibilidades del parto prematuro y reduciendo el crecimiento fetal. Según datos del Higland General Hospital de Oackland (USA), un 20% de los nacidos este año en este centro son los afectados por este crack. Esta cifra es 5 veces superior a la de 1984 y pone de manifiesto el aumento del consumo de esta droga en algunos sectores de la sociedad americana.

Al parecer, esta droga, conocida como crack, tiene un efecto violento cuando se ahorca (de ahí su nombre) y puede provocar espasmos en el feto hasta que llega a interrumpir su flujo de oxígeno y nutrientes. Algunos médicos consideran que una sola dosis de crack produce efectos irreversibles para el cuerpo, pero sin duda el riesgo de que el feto sufra ataques, convulsiones y malformaciones (riñón, genitales, intestino e incluso médula espinal) es mayor. En los casos más graves se puede liberar la placenta, con riesgo de muerte para la madre y el feto.

El recién nacido afectado por esta droga presenta un cuadro bastante especial: signos de irritabilidad, temblores y letargo (desaparece una semana después del parto). Como este fenómeno es nuevo, no hay datos de la evolución a largo plazo de estos niños, pero dicen que los niños del “crack” nacen con cabeza más pequeña que las normales, y a los 3-6 años su coeficiente de inteligencia es menor.

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