Proyecto Azterkosta

La costa vasca está formada por acantilados rocosos. Normalmente las zonas arenosas se localizan sólo en algunos puntos cercanos a la desembocadura de los ríos. Debido a la pendiente del relieve del País Vasco, la población se concentra en los valles fluviales, así como en las costas y rías. Por tanto, nuestro desarrollo industrial se sitúa en las cuencas fluviales y en la mayor parte de las rías. Por otro lado, la actividad de las fábricas y la población llega hasta el litoral sobre los ríos.

Los ríos se utilizan como vertederos móviles de nuestras actividades. Pero el río que se dirige al mar no tiene tiempo para recuperarse de la contaminación. El agua envenenada de los ríos llega a la costa con diferentes componentes contaminantes. La pérdida de la producción de los ecosistemas marinos, la pérdida de especificidades, etc., son los indicadores de este deterioro que está afectando a las zonas costeras.

Además de todo esto, toda la costa de fácil uso se destinará más al turismo y al ocio. Esta última tendencia se ha incrementado notablemente en los últimos años. Gracias a un proceso económico denominado Terciarización podemos encontrar resultados como el descenso de las actividades pesqueras tradicionales, el uso continuado de las mismas y la implantación de las infraestructuras necesarias para el ocio, la proliferación de edificios, los puertos deportivos, ...

Con el objetivo de informar y sensibilizar sobre esta grave situación, se cuenta con la red de investigación anual Azterkosta. Siguiendo los datos del estudio realizado en 1993, vamos a resumir la situación de la costa vasca.

Con toda la encuesta, el uso humano principal es del 60%. Es decir, más de la mitad de la población tiene un uso humano muy elevado si se toma completamente el litoral. Si sólo se consideran zonas de fácil acceso, se puede pensar que el 80% de ellas son de uso humano (edificios, infraestructuras, industrias...). De los datos aportados por las encuestas se desprende que son muy raras las dunas y marismas bien conservadas, que hasta hace muy pocos años ocupaban una gran superficie en nuestro litoral.

A través de las corrientes, la contaminación que llega para destruir la marea tiene una distribución muy homogénea en Hego Euskal Herria. Además, existe un claro equilibrio entre las corrientes originales (cursos de agua + tuberías) y las naturales (ríos + filtraciones), si bien las corrientes de origen natural siguen aumentando (57%). En todos ellos, los vertidos de mal color (46%), los de mal olor (40%) y los de vertidos líquidos (40%) indican su mal estado de salida al mar.

Otro apartado es el correspondiente a las basuras. En general, cabe destacar la homogeneidad y cantidad de residuos en todo el territorio (hay de todo y hay muchos). Teniendo en cuenta los datos, habría que analizar las relaciones entre consumo y medio ambiente. Los envases y productos menos retornables, tan utilizados, provocan una gran contaminación en todos los lugares de nuestro territorio, y se ven bien en el litoral. Los plásticos no degenerados aparecen en el 50% de la costa. La alquitrán, el aceite y el petróleo tienen que ver con los muelles y los trabajos de los muelles. Entre las basuras domésticas destacan los papeles. A pesar de su gran capacidad degenerativa, es muy abundante. Por último, destacan en toda la costa los artículos que no se devuelven: vidrios, latas y botellas, sobre todo en los destinos turísticos.

¿Y Europa? El V Estudio Europeo destaca la ampliación de más de la mitad de los espacios humanos costeros. En este sentido, la reducción de humedales es evidente en todo el continente.

Como en años anteriores, las corrientes artificiales superan a las naturales. En el Estado español más de la mitad se encuentran en mal estado (mal color, mal olor, vertidos líquidos...). En cuanto a las basuras, el litoral continental está bastante limpio, siendo la basura doméstica la más corriente. El aumento de la cantidad de residuos es notable en toda Europa, entre los que destacan los plásticos.

Como se puede observar, nuestro litoral está sufriendo una grave situación. Sin embargo, la protección de estas zonas no se ha materializado en ningún caso. Esto es realmente preocupante, porque la Ley de Costas del Estado español establece que el tiempo se opone a la conservación de los espacios naturales y favorece el crecimiento de las zonas urbanas.

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