Tisanes: plantas medicinales auxiliares

La curación vegetal es tan antigua como el mundo. Nuestros antepasados no tenían ningún medicamento o método especial, pero ante muchos accidentes o enfermedades, encontraban la solución con diversas hierbas. En la actualidad, el uso de estas enfermedades puede ser de gran ayuda.

Los beneficios de estas plantas normalmente los incluimos como un tisán. Se conocen tres tipos de tisanes:

1. Infusiones: es el tisán más suave y habitual. Cuando el agua empiece a hervir se lanza la planta, se retira inmediatamente del fuego, se tapa el recipiente y se esperan diez minutos para que la planta suelte su contenido.

2. Cocción: el tisán es más concentrado. Se utiliza cuando es más difícil la extracción de los principios activos de la planta, como en el caso de la raíz o la piel. Para prepararlo se introduce la parte de la planta correspondiente en agua fría y se calienta. Cuando se empieza a hervir se baja el fuego y se deja hervir lentamente entre 10 y 20 minutos.

3. Maceración: se considera la forma más adecuada y natural de extraer a la planta toda su capacidad curativa. En un litro de agua fría templada se maceran 20 g de plantas. El tiempo puede variar entre 10 y 12 horas para flores y hojas y hasta 24 horas para troncos, raíces y cortezas.

Para preparar cualquier tipo de tisán será muy importante respetar las dosis recomendadas. Y es que si las dosis son más pequeñas, puede que no sean efectivas para lo que queramos, y por otro lado, las dosis excesivas pueden provocar un efecto contrario, que el tisán sedante se convierta en un estimulante (como ocurre con la manzanilla). Así que ten cuidado con las dosis y respétalas siempre.

En los medicamentos y herbolarios se venden mezclas de hierbas para preparar tisanes para cada enfermedad. A continuación se describen las propiedades de las plantas más conocidas y accesibles:

- Manzanilla: tres flores son suficientes para preparar una tisana. De este modo, es adecuado para facilitar la digestión. En caso de utilizar dosis excesivas produce el botijo, por lo que como se ha indicado, cuidado con las dosis. En el caso de los nervios también es antiespasmódico.

- Menta: basta con utilizar 10 g de menta por litro de agua. Puede tomarse tranquilamente después de cualquier comida. Favorece la digestión y la relajación de los nervios del estómago.

- Anís: para preparar una taza hay que utilizar 2 g de semillas de anís. Es aromática y es útil en dispepsis, cólicos e indigestiones. En el caso de la madre a medias, también ayuda a producir más leche.

- Eucalipto: una tisana preparada con 10 g de hojas de eucalipto por litro de agua calma la tos y mejora la bronquitis, el asma y los catarros pulmonares.

- Girasol: en un litro de agua 5 g de flores o tallos tiernos hierven durante 10 minutos y el tisán es beneficioso para las enfermedades respiratorias.

- Laurel: preparar infusión con 15 g de hojas de laurel y 1 litro de agua. Ayuda en reumatismos y digestiones difíciles.

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