Primeros auxilios en el hogar

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

Esta breve guía no tiene, por supuesto, ninguna intención de sustituir al médico ni mucho menos. El único objetivo es ofrecer avisos o recomendaciones útiles para aliviar el dolor o malestar del enfermo o accidentado durante la visita al médico.

Asfixia

Normalmente son los niños los que, cuando juegan o andan, se tragan algún cuerpo extraño y, en lugar de bajar al estómago, les queda en la laringe o en la sinceridad. La asfixia puede ser muy grave. En la mayoría de los casos, a través de la tos, el niño expulsa el cuerpo extraño hacia fuera, pero si no fuera así, deberíamos ponerlo inmediatamente arriba de una silla, por ejemplo, o en nuestra ladera, cogiéndolo de la cintura. Y entre los huesos de hombros o los omóplatos le damos las palmadas, con la mano abierta, hasta que le echemos el cuerpo extraño.

En niños más o adultos, hay que mantener al paciente por detrás, rodeando con los dos brazos su pecho, como si le dáramos un abrazo, agarrándonos con nuestras manos a la otra y ejerciendo una presión brusca y dura contra las costillas. Este procedimiento se conoce como maniobra de Heimlich y se consigue expulsar el cuerpo extraño como consecuencia de la tos.

No obstante, en caso de fallo de los sistemas citados, deberá acudir inmediatamente al centro asistencial, hospital o centro sanitario más cercano.

Fracturas

También las fracturas o localizaciones óseas son bastante frecuentes. En estos casos es necesario inmovilizar la extremidad lesionada en el lugar del accidente, ya que lo que inicialmente es una fractura cerrada y simple puede convertirse en una fractura abierta si se movilizan fragmentos óseos, complicando considerablemente el caso.

Nunca hay que intentar colocar el hueso roto en su sitio, ya que de esta manera sólo conseguiremos que la lesión empeore. Lo que hay que hacer es apoyar con tablas la extremidad rota para evitar lesiones internas en las esquinas cortantes del hueso.

Si la extremidad lesionada es un brazo, se inmovilizará el brazo utilizando una tabla de madera, una rama, una pieza de cartón duro o, si no hay otra, un periódico doblado varias veces, sujetándolo con un paño, trapo o un pañuelo de cabeza o cuello y colgándolo del cuello.

Cuando la extremidad rota es la pierna, para inmovilizarla se pueden utilizar dos bastones o bastones o dos tablas o tableros de madera, unidos en 3 o 4 posiciones a cada lado de la extremidad. Entre la piel y el objeto utilizado para la inmovilización se colocará siempre un algodón hidrófilo (o en su defecto un tejido o tela blanda) y una vez conseguida la inmovilización se trasladará al hospital al herido.

Heridas

Cuando se produce una herida hay que limpiar todo el entorno, pero antes debemos lavarnos nuestras manos. Después dejamos la parte del cuerpo lesionada sin ropa; si la herida es pequeña y superficial, basta con lavarla con agua del grifo, darle un poco de mercromina y cubrirla con una gasa o esparadrapo (suele ser suficiente una tirita).

Si la herida o corte es profundo, no deberíamos limpiarla ni darle ninguna crema o polvo. Lo mejor es que la persona herida sea trasladada inmediatamente al médico para que le hagan la primera curación. Pero si la herida se ha producido en un lugar sucio, o en el que circulan los animales, no hay que olvidar el peligro del tétanos. Por ello, comprueba si la vacunación es antigua o no, y dígalo al médico.

Hemorragias

Cuando se produce una hemorragia, hay que comprobar como sale la sangre antes de nada. Si la sangre es de color rojo intenso y se extrae periódicamente en forma de chorreado, se colocará un torniquete o unión firme en el vaso lesionado, por encima de la herida (pero no al mismo nivel) con una banda de goma o una tira de tela o, en su defecto, uniendo muy estrechamente con un cordón zapato, mientras presionamos sobre el tubo sangrante con los dedos.

El torniquete debe relajarse periódicamente (cada ocho o diez minutos, durante 30-45 segundos) para que la parte del miembro que ha quedado sin sangre pueda recibir sangre. Si no, puede producirse una gangrena.

Por eso, el torniquete es una medida de austeridad que se debe hacer a una persona que espera recibir mejores atenciones médicas para sobrevivir.

Dolor de oído

El dolor de oídos es casi siempre debido a una enfermedad bacteriana, por lo que conviene acudir al especialista lo antes posible. Y hay que decir que las gotas de aceite tan fáciles y extensas que se recomiendan son más dañinas que beneficiosas. Pueden dañar el tímpano y, además, dificultar el trabajo posterior del médico si desea ver el oído.

Para "aliviar" el dolor de oído, para no curarlo, claro, el mejor es el calor seco. Llenar una bolsa de arena o sal, calentarla ligeramente y ponerla unos minutos encima de la oreja que tenemos dolida.

Intoxicaciones

Como es obvio, lo primero que hay que preguntar a la persona es lo que ha tomado, si es posible. Pero si la persona está inconsciente, hay que tumbarla lateralmente o boca abajo para que queden libres las vías respiratorias.

Si es posible se almacenará el envase del producto tóxico para su posterior análisis. Para estas intoxicaciones relativamente frecuentes:

  • Jabones, detergentes. No provocar el vómito ya que existe riesgo de asfixia. No dar nada para beber. Para evitar la formación de espumas es conveniente aplicar cubitos o caramelos.
  • Alcohol. Provocar el vómito lo antes posible.
  • Lejía y ácidos cáusticos. Dar mucha leche, preferentemente mezclada con clara de 5-9 huevos. Si no hay leche, dar cualquier otro lidico. Evitar los vómitos siempre que sea posible.
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