Consecuencias del calentamiento climático en Euskal Herria

La Euskal Herria de invierno cálido y de verano cálido podría ser un sueño y desaparecería la necesidad de acudir a las islas Benidorm o Canarias. Además, nuestros baserritarras no deberían tener miedo al hielo y producirían a lo largo de todo el año lo que hoy sólo sale en verano. Pero este templado, además de sus consecuencias positivas, tendría consecuencias trágicas.

Y es que si el clima se templa, se templará a nivel mundial, en unos lugares más notables, en otros más modestos. Según las mediciones realizadas y los modelos informáticos desarrollados, uno de los mayores efectos del efecto invernadero se produciría en las latitudes altas de nuestro planeta, modificando totalmente los climas locales. Como consecuencia de ello, tanto los glaciares como los sombreros de hielo de la Antártida y de Groenlandia como de otras regiones árticas podían ser probablemente sumergidos en un lipar geológico. Este deshielo, por un lado, provocaría la aparición de amplias regiones cubiertas en la actualidad, unos decenas de millones de kilómetros cuadrados aproximadamente, de hielo y nieve, pero por otro lado, el vertido a los mares de un enorme volumen de agua, miles de kilómetros cúbicos.

El agua fluye continuamente al mar debido a las desembocaduras de los ríos, los icebergs de los glaciares de las latitudes altas y las precipitaciones atmosféricas. Asimismo, el mar presenta pérdidas constantes mediante evaporación y filtraciones al interior, lo que compensa los beneficios, manteniendo así el nivel del mar. Sin embargo, si como consecuencia de un ligero cambio climático las nieves y los hielos del mundo se derriten, el mar no es capaz de compensar esta rápida afluencia de agua, con lo que el nivel del mar subirá.

Esto ya está sucediendo, y a pesar de que en la historia geológica se ha producido con asiduidad, en esta ocasión más que por causas naturales, puede deberse al efecto invernadero causado por los seres humanos y, además, a una mayor rapidez de lo que ha ocurrido.

Según las observaciones realizadas, el mar está subiendo al menos un milímetro al año en los últimos años, pero parece que la velocidad de este ascenso se está acelerando. Por supuesto, es difícil conocer el alcance de esta aceleración y, por lo tanto, no es fácil calcular el incremento del nivel del mar en los próximos años. Aunque los cálculos más conservadores afirman que el mar sólo subirá la mitad por metro en los próximos cien años, hay investigadores que reivindican el ascenso, dos metros y bastantes más. En definitiva, no olvidemos que en tiempos de glaciaciones el nivel del mar se situó entre 100 y 200 metros por debajo del actual y que la costa vasca se situaba a unos kilómetros de la posición actual.

Esta subida del mar tendría consecuencias muy graves a nivel mundial, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de la población vive en la costa. Por otra parte, de cara al País Vasco, la subida del nivel del mar no tendría, en principio, muchas consecuencias terribles, ya que nuestro país es montañoso y parte de la población vive lejos de la costa. Sin embargo, y tras un análisis más relajado, sí que puede haber regiones que aumenten sus consecuencias. En nuestras costas abundan los acantilados marinos y en ellos la subida del nivel del mar poco cambiaría.

Pero, aparte de los acantilados, tenemos las desembocaduras de los ríos, las playas, las zonas urbanizadas junto a las ramas marinas. Por ejemplo, Biarritze-Baiona, Donostia-Hernani y el Abra-Gran Bilbao están construidos con respecto al nivel del mar actual y cualquier subida del mar, tanto en el caso de marejismo duro como en el caso de precipitaciones atmosféricas elevadas, produciría un impacto total. Y es que no debemos olvidar que la geomorfología y los procesos geodinámicos actuales están adaptados al nivel del mar que tenemos, pero su ascenso cambiaría los equilibrios que se formaron a lo largo de los siglos.

Incluso fuera de los episodios climatológicos atípicos, la subida del nivel del mar afectaría y alteraría las actividades diarias. De este modo, la mayoría de nuestras playas quedarían en pocas ocasiones, ya que sus límites superiores están urbanizados, suponiendo un muro inalterable, y la cinta cubierta por la arena se embutiría o desaparecería bajo el agua, como ocurre en las mareas vivas de invierno en la playa de la Concha. Por otra parte, no sólo en las playas, sino también en los muelles de nuestros pueblos costeros, se verían afectadas algunas construcciones, por lo que sería necesario realizar importantes labores de protección y mantenimiento. Este tipo de afecciones serían especialmente significativas tanto en la parte baja del Nerbioi-Ibaizabal (Bilbao, Erandio, Barakaldo, Sestao,...) como en terrenos cercanos al Abra.

Además del daño, la influencia del mar alcanzaría lugares en los que hoy no se siente, como las mareas, y se producirían cambios en las asociaciones de diferentes seres acuáticos, colonizando nuevos nichos o perdiendo los necesarios.

Por otra parte, los cambios, los inconvenientes y la pérdida comentada son otros muchos posibles pero todavía no los conocemos o no los podemos medir, ya que de momento se ha hecho muy poco en este campo. Sin embargo, teniendo en cuenta el terrible desastre que la subida del nivel del mar sólo puede suponer en nuestra economía, tendremos que empezar a trabajar cuanto antes para poder hacer frente a lo que nos pueda venir, a pesar de que realmente no sepamos cuánto va a ser.

La subida del nivel del mar no tendría, en principio, muchas consecuencias para el País Vasco, ya que nuestro país es montañoso y parte de la población vive lejos de la costa. Sin embargo, y tras un análisis más relajado, sí que puede haber regiones que aumenten sus consecuencias.

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