“Hacemos cosas pequeñas, no especialmente vendibles, pero así avanza la ciencia”

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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Ed. Dorota Krajewska

Dorota Krajewska es una polaca que, por primera vez, tuvo la oportunidad de acercarse al euskera mientras estudiaba lingüística en su país. Ha pasado de la oportunidad a la inmersión y ahora se dedica a la investigación.

Explica que cuando estaba cursando el grado tenía ganas y curiosidad de aprender un idioma que no era tan conocido, “que no sería tan aburrido, que no fuera otra lengua indoeuropea porque ya sabía inglés, francés, castellano…”. Así, un profesor le recomendó el euskera, "así empezó mi aventura con el euskera", recuerda.

Llegó a Vitoria para realizar el Erasmus. Para entonces ya sabía decir algunas frases básicas en euskera y pudo cursar algunas asignaturas en euskera. Al finalizar el grado decidió profundizar en el idioma y realizó el máster en la UPV.

Desde entonces, ha realizado principalmente estudios relacionados con el pasado de la lengua. "La verdad es que mi primera idea fue hacer psicolingüística, pero también tenía otras ideas, ya que dentro de la lingüística me interesa casi todo".

Finalmente se centró en analizar la historia del euskera, es decir, los cambios que ha sufrido la lengua hasta llegar a ser el euskera actual. Frente a otras lenguas, el corpus no es tan grande y los textos escritos empiezan más tarde, no aparecen todos los dialectos… Pero hace una precisión: "Nos quejamos de ello, en comparación con otros idiomas es así. Pero en realidad tenemos más lenguas que la mayoría de las lenguas del mundo, también hay que mirarlo. Relativizar. Siempre nos gustaría más y siempre nos alegramos cuando aparecen nuevos textos. Pero tenemos con qué trabajar".

Al hablar de los hallazgos, se recuerda inevitablemente la mano de Irulegi. Krajewska ha dicho claramente: "No sabemos en qué idioma está escrito aquello que está encima de la mano, por lo que no sabemos si corresponde investigar a filólogos vascos o a otros. Hasta que esto se aclare, y nunca sabemos si se podrá aclarar, no tengo nada que decir, porque yo no entiendo ese texto. No yo, ni los que lo han encontrado".

Descubrimientos pequeños y menos pequeños

Al margen de la mano de Irulegi, ha vivido en su campo la impresión de un descubrimiento. La emoción también se nota al contar. Antes de contarlo, reflexiona sobre los descubrimientos y sobre el funcionamiento de la ciencia: "En principio diría que no he hecho grandes descubrimientos. Pero eso en la ciencia es así. Normalmente, y en contra de lo que la mayoría de la gente piensa, los científicos no nos ponemos como se dijo que se había puesto Newton, a la espera bajo un árbol, a ver si nos cae una manzana y hacemos un descubrimiento. Hacemos cosas pequeñas, no especialmente vendibles, pero así avanza la ciencia”.

Dicho esto, reconoce que en algún momento se dan los hechos que sacan del día a día, y destaca uno: "2015 . Fue alrededor del año. XVII. Estábamos trabajando en un libro subordinado, en la Doctrina Christiana de Esteve Materra, y, en contra de lo que esperábamos, encontramos una nueva edición, seis años antes, del libro que se consideraba perdido”. Fue un descubrimiento inesperado porque los libros se pierden fácilmente, se queman con facilidad… Pero, en ese caso, lo encontró escribiendo de otra manera el nombre del autor y buscando en un catálogo de Internet.

Un día se le explica que estaba en Dinamarca y así fue. "Y esto fue posible gracias a la digitalización de los catálogos de bibliotecas mundiales y al estudio que hicimos sobre el autor y su nombre".

Tuvieron otro caso similar, "pero no terminó tan bien". Otro libro, también XVII, se daba por perdido. el del siglo XX se le explicó que estaba en una biblioteca francesa en internet, pero los de la biblioteca le explicaron que en 1940 los alemanes bombardearon la ciudad y quemaron miles de libros. Por medio, él.

Ahora sigue investigando la historia de la lengua, pero, aunque hasta ahora se ha dedicado especialmente a la gramática, ahora se centra en la fonética y la fonología. "No es fácil tratar este aspecto con datos históricos porque partimos del texto escrito, hay pocas grabaciones viejas con las que tampoco se puede retroceder muchos años".

De cara al futuro, y en una época en la que tanto se habla de inteligencia artificial, no cree que la inteligencia artificial llegue a hacer el trabajo de los lingüistas: "Quizás hagan los trabajos más aburridos, pero porque las lenguas humanas tienen aspectos tan finos que siempre necesitarán lingüistas".

Dorota Krajewska
Dorota Krajewska es doctora en Lingüística (UPV, 2017). La UPV/EHU es profesora de la Facultad de Letras en el departamento de Lingüística y Estudios Vascos. Es miembro del grupo de investigación “Lingüística Diacrónica, Tipología e Historia del Euskera”. Investiga el euskera. Le gusta explorar textos actuales y antiguos, orales y escritos. En sus investigaciones ha trabajado en sintaxis y morfología diacrónica, edición de textos y fonética.
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