Urgencias psiquiátricas confirman sesgo

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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Ed. Archivístico

Un informe de Emakunde muestra que las mujeres recibieron una atención más inadecuada que los hombres en las urgencias de salud mental del hospital de Cruces (Barakaldo, Bizkaia) durante los años 2017-2019. En el estudio han participado la psiquiatra de Cruces, Marga Saenz Herrero, y los investigadores de Neuropsiquiatría de Biocruces, María Recio Barbero, así como la médico de emergencias, Ana Santorcuato Bilbao, la equipo de investigación de la OPIK, Amaia Bacigalupe De La Hera, y el psiquiatra, Rafael Segarra Etxebarria.

El objetivo principal de la investigación era comprobar si existían diferencias en la valoración de las urgencias psiquiátricas por ser mujer o ser hombre, en las pruebas complementarias utilizadas y en el tratamiento establecido.

Para una mejor interpretación de los resultados, los pacientes fueron divididos en cuatro grupos, según el motivo por el que acudieron a urgencias: alteraciones habituales; alteraciones severas (esquizofrenia, delirios…); problemas mentales derivados del consumo de sustancias; y trastornos de personalidad y conducta.

En total, 9.789 casos mayores de 15 años fueron atendidos en este periodo de tres años. Estos casos corresponden a 6.879 personas, es decir, algunas de ellas recurrieron más de una vez a emergencias. Y del total de personas, el 53,9% fueron mujeres. La edad media de las mujeres aumentó en dos años (47 años y medio). Teniendo en cuenta la localización de Cruces, los investigadores esperaban que la mayoría de las personas que acudieron a las urgencias fueran de áreas socioeconómicas bajas, y así era. En este sentido, no existían diferencias entre mujeres y hombres.

Alteraciones más frecuentes

En total, el trastorno más frecuente fue la ansiedad (casi la mitad), seguido de la esquizofrenia y los relacionados con el consumo de sustancias (14,8% y 13,8% respectivamente). Pero si observamos el sexo por separado, en las mujeres son mucho más frecuentes algunos tipos de alteraciones. Por ejemplo, los trastornos neuróticos y de la personalidad representan más del 65% a las mujeres y un 82,5% a las mujeres relacionadas con la alimentación y otras disfunciones fisiológicas. Las relacionadas con el consumo de tóxicos son, sin embargo, mucho más frecuentes en los hombres: El 70% son hombres.

Los investigadores destacan que la mayoría de los casos de mujeres se concentraron en la franja de edad comprendida entre los 45 y los 55 años. En este intervalo aparecen, por primera vez, algunos problemas como la psicosis o los trastornos de la depresión. Subrayan que estas patologías psiquiátricas están íntimamente relacionadas con una gran variedad de factores de riesgo en interacción, tanto a nivel biológico (alteraciones genéticas y epigenéticas, neuroestructurales, hormonales) como a nivel social y tal (pobreza, violencia, escasa red de apoyo social y emocional…).

Pruebas complementarias y fármacos

Por otra parte, en las pruebas complementarias, de dos tipos (imaginarias y analíticas) se observaron diferencias entre hombres y mujeres. En general los hombres son más probatorios. Es posible que las alteraciones graves estén asociadas a conductas agresivas y presenten un mayor riesgo de traumatismo, por lo que se pretende observar golpes o fracturas en los hombres. Las alteraciones relacionadas con el consumo de tóxicos también son más frecuentes en hombres y las analíticas servirían para detectar el posible daño de los órganos. Sin embargo, en otras alteraciones no existen diferencias de riesgo, aunque sí en las pruebas realizadas.

Entre los medicamentos destacan los ansiolíticos y los antidepresivos. Las dos se dirigen principalmente a las mujeres, siendo especialmente llamativa la cuestión de los antidepresivos, ya que en principio no es adecuada su aplicación en situaciones de emergencia, sino en situaciones de mayor duración del tiempo. Además, advierten que en los hombres la depresión puede estar sub-diagnosticada.

Finalmente, subrayan la creciente presencia de mujeres entre profesionales, que consideran imprescindible la incorporación de la perspectiva de género en el trabajo, con el fin de reducir sesgos y mejorar la atención. Asimismo, se comenta que sería conveniente realizar este trabajo en el Hospital de Cruces en otros lugares para poder comparar los resultados y completar la visión con un modelo psicosocial.

 

Para profundizar en el tema:

 

 

 
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