Proponen llevar las máscaras de la zona médica a la calle

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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La cantante de jazz Kitty LaRoar, vestida con una máscara confeccionada con la misma tela del vestido que lleva. Ed. Nicholas Shankland/BMJ

Entre las medidas para evitar la transmisión del virus SARS-CoV-2, el uso de la máscara se ha discutido desde el principio en Euskal Herria. A diferencia de muchos países asiáticos o de la República Checa, por ejemplo, hasta hace poco no ha sido obligatorio y, mientras tanto, no ha habido normas claras ni pruebas científicas suficientes de eficacia.

Sin embargo, con el tiempo, los investigadores han demostrado que el virus se transporta no sólo en los goteos que se expulsan por la boca, sino también en los aerosoles. Los aerosoles son mucho más pequeños que las gotitas, duran más tiempo en el aire y llegan más lejos. Por lo tanto, la distancia de dos metros no es suficiente para que una persona infectada no pueda contagiar a otra, sonarse, toser, pulir o simplemente respirar con fuerza. Por lo tanto, las máscaras son una protección importante, como lo demuestran los estudios realizados en relación al uso de la máscara con la difusión de la infección.

Sin embargo, el debate no se ha silenciado y, incluso entre quienes reconocen su eficacia, algunos siguen discutiendo sobre el tipo de máscaras o sobre la necesidad de usarlas en determinadas situaciones y lugares. Según un artículo publicado en el British Medical Journal, esta discusión desde el punto de vista médico y la presentación de las máscaras como elemento sanitario frena su uso.

Según los autores, los mensajes que se emiten sobre las máscaras no son atractivos para el público: tipos de máscaras (quirúrgicas, FFP2, etc.), protocolos de colocación y retirada… Las máscaras realizadas en casa o los productores locales, ya sean de tela o de otro material, no serán tan efectivas como las quirúrgicas, pero en muchos lugares son más accesibles y fáciles de admitir que las quirúrgicas. Y lo dicen literalmente: “Una medida 100% eficaz para evitar la transmisión pero que sólo utiliza un 10% tiene un impacto menor, un 50% de eficacia frente al 95%”.

Así, los autores proponen hacer un esfuerzo por generalizar el uso de la máscara, recurriendo a las claves socioculturales locales. En algunos lugares ya tienen costumbre de tapar la boca, por ejemplo, por contaminación, y hay sociedades que aceptan mejor las normas de las autoridades que otras. Por eso es importante tener en cuenta la situación sociocultural de cada lugar para adaptar el mensaje. El objetivo sería el mismo: que la máscara no se considere un elemento médico sino un accesorio habitual.

Para lograrlo, los investigadores también han mencionado una de las claves: llamar a la solidaridad y a la seguridad de la comunidad. Con ello, consideran que se generalizaría el uso de la máscara, lo que ayudaría a paliar el impacto de la pandemia.

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