Automóvil de hidrógeno

El coche que aparece en la imagen, además de ser un ejemplo elegante de Mercedes 23-E, es un coche especial: funciona gracias al hidrógeno.

Quema hidrógeno en un motor relativamente común y no emite óxidos de carbono (IV) o de azufre a la atmósfera, aunque no se puede evitar la emisión de óxidos de nitrógeno. Sin embargo, la electrólisis del agua para la obtención de hidrógeno a partir de la energía eléctrica y la combustión de petróleo o carbón para la generación de energía eléctrica, hacen que la contaminación no generada por el automóvil sea producida por la obtención de hidrógeno.

Existen vías para hacer frente al problema, como el uso de energía solar para accionar la electrólisis. No obstante, estos procedimientos deberían mejorarse y reducirse.

El prototipo realizado por Mercedes almacena hidrógeno en depósitos de hidruros metálicos. El hidrógeno se absorbe en hidruros metálicos. Sin embargo, no es posible absorber grandes cantidades y la autonomía del automóvil es muy baja, sólo 75 km.

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