Muertes encadenadas

En este número ya hemos hablado del instituto Pasteur. La siguiente noticia también tiene que ver con este prestigioso instituto francés.

La muerte de Willem Roskam, investigador de 38 años, en los primeros días del pasado mes de abril, ha vuelto a arrogar la cuestión de los riesgos laborales en el instituto Pasteur. Con Roskame han sido siete los trabajadores que, siendo investigadores del Instituto, han sido afectados por una extraña forma de cáncer (linfosarcomas linfoblásticos en este caso). Todos ellos han trabajado en la misma planta, en la misma temporada y con ADN recombinante. Otros tres de este grupo ya han muerto por enfermedad. Bajo la dirección del profesor Jean Bernard se está realizando una encuesta, pero los resultados no se conocerán hasta final de año.

En 1986 se desarrollaron cinco casos de cáncer que para 1987 eran siete. Por ello, en 1987 el Instituto Pasteur decidió iniciar un estudio epidemiológico para evaluar el riesgo de cáncer entre investigadores y exinvestigadores del Instituto. De 1971 a 1986 se envió un cuestionario a 4.000 personas que trabajaron en el Instituto durante más de seis meses. Qué productos químicos y microorganismos utilizó y dónde trabajó en el Instituto. No es fácil recopilar todos estos datos, por lo que la encuesta se ha prolongado.

Los datos del Instituto Pasteur pueden ser muy interesantes. Pueden ser también aplicables a otros centros de investigación. Se pretende extender este tipo de estudios a laboratorios de todo el mundo para comprobar si el riesgo de cáncer es mayor entre el personal de los laboratorios que en la población normal.

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