¿Sólo el verde es natural?

Con motivo de la inauguración de la autopista del Leitzaran se han publicado varios artículos en prensa. En palabras de algunos, la “obra”, que tanto ha significado, ha tenido un final muy bueno, todos los taludes verdes, la posibilidad de disfrutar de vistas espectaculares en las zonas de descanso,...

Detrás de estos significados se ve la sombra de lo que en los últimos años se esconde en nuestra sociedad bajo la palabra “ecológico”: el elogio del verde. Lo explico. Si nos fijamos en la publicidad de los coches, por ejemplo, el coche ecológico (¿será realmente ecológico?) aparecerá en color verde; al ir a la gasolinera, la gasolina sin plomo se identifica con el color verde; y de forma similar con el color de la caja de jabón para lavar la ropa sin fosfatos u otras cosas. Alrededor de este color verde se lee el mensaje “natural igual verde” y por tanto “cuanto más verde y natural, o más ecológico” y aunque no es mentira, no es del todo cierto. En la autopista del Cantábrico, a la altura de Saltacaballos, se encuentra una pared de cemento de varios metros pintada de verde. ¿Es posible que haya sido pintado para reducir el impacto visual pero por ello más natural/ecológico?

Como consecuencia de ello, en los últimos años se ha impulsado la inyección de semillas de hierba y la plantación de árboles para minimizar el impacto ambiental de obras públicas y privadas como la autopista de Leitzaran. Lógicamente, comparando con las redes de los taludes pasados o con las cubiertas de cemento, no se puede negar, se ha dado un gran paso. ¡Era hora de ver el verde en las márgenes de la carretera!. Pero a pesar de esto, ahora, ¿debemos abordar una “igualdad indiscriminada”?. Cuando se realizan “obras” gigantes como Leitzaran, se abren nuevos taludes que, aunque no son verdes, son muy interesantes y a menudo espectaculares (mirando!) aparecen; me refiero a las rocas y a sus fósiles, huellas y estructuras.

(Rocas que en Zumaia presentan la frontera Cretácico-Terciario). Además, teniendo en cuenta la vegetación de nuestro territorio, salvo en taludes de este tipo, existen pocas posibilidades de conocer la información que esconde el terreno. Por ello, aunque todavía no se ha enseñado a la gente corriente a leer la historia de las rocas, en algunos casos las rocas tan naturales y espectaculares como las plantas merecen el respeto, aunque éstas no sean verdes.

Sé, en muchos casos lo imprescindible es fijar los taludes con vegetación o hacer paredes de cemento, pero últimamente me temo que no se hagan sin pensar demasiado. Me gustaría saber si cuando se realizan este tipo de cortes alguien piensa qué se puede hacer con ellos o si se ordena directamente la implantación de plantas como fórmula de obligado cumplimiento!

Con esto no quiero decir que todos los taludes se dejen desnudos, ni que estén en contra de la vegetación. Antes de cambiar a ciegas las plantas o sembrar las semillas, con la ayuda de quien al ver el talud ve algo más que trozos de piedra o tierra corrupta, quiero decir que habría que observar si puede haber algo “otro” interesante, y en ese caso respetar al menos, es decir, no tapar. Si en uno de estos taludes aparecieran restos o huesos de dinosaurios tan conocidos en la actualidad, ¿los cubriríamos de hierba? ¿Y si ya lo han explicado y lo han cubierto de hierba?

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