Maternidad sin límite

Un grupo de biólogos alemanes descubre que las babuinosas engañan a los machos. Las hembras con crías jóvenes atraen a los babuinos realizando una obra de teatro real. Al igual que el resto de especies de primates, las hembras se hinchan y doran en picado. En la mayoría de los casos esto ocurre durante la época de ovulación y suele ser una invitación espectacular a los machos para realizar la cúpula.

Dietmar Zinner, miembro del equipo dedicado a la investigación de los babuinos, ha afirmado que en algunos casos a las hembras se les enrojece el culo fuera de la época de ovulación, metiendo un buen palo en los machos. Este curioso comportamiento se ha observado cuando las hembras están de niño y cuidan de las crías pequeñas. Asimismo, tras tomar el mando del grupo un nuevo macho, han visto que este comportamiento es más frecuente. En esta situación, aunque se haya realizado la cúpula, no se produce la fecundación, por supuesto, y los partos de las hembras se mantienen igual.

Los investigadores también han ofrecido una posible explicación para este fraude femenino. En el caso de los babuinos, las crías mueren por culpa y además cerca del 60% de las crías muertas son asesinadas por los machos. Los machos, sacrificando a las crías jóvenes, consiguen acelerar la ovulación de las hembras y este comportamiento se entiende fácilmente cuando el macho que hace de cabeza de grupo es nuevo. Las crías muertas no son suyas y quiere dispersar sus genes cuanto antes. Pero ahí está la contra-estrategia de la hembra: representar un celo de ficción para proteger a sus crías.

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