Consiguen resucitar a un rotifero congelado 24.000 años

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En el permafrado se han encontrado rotiferos belloideos a 3,5 metros de profundidad totalmente congelados. Son microscópicos pero pluricelulares y no son los únicos seres vivos que han demostrado su capaci

La ciencia ha hecho un descubrimiento que difícilmente podría superar la ciencia ficción: Han conseguido “despertar” y sobrevivir a un rotífero helado durante 24.000 años en el permafrado siberiano. Tras una semana de aumento progresivo de la temperatura, el rotífero no sólo ha sobrevivido, sino que ha sido capaz de reproducirse. Ha realizado la reproducción asexual habitual de los rotiferos belloides: la partenogénesis.

Los rotíferos son animales microscópicos acuáticos, especialmente resistentes: hasta ahora sabían que eran capaces de sobrevivir después de 10 años de congelación y que tenían una gran capacidad combatir la falta de oxígeno y nutrientes. Y es que, en condiciones extremas, entran en el estado de criptobiosis y cesan todos los procesos metabólicos hasta que la condición mejora. Sin embargo, su congelación y supervivencia durante tantos años sugiere mecanismos bioquímicos muy eficientes para combatir las bajas temperaturas, que protegen muy bien los órganos y las células. Por ejemplo, consiguen evitar la formación de cristales de hielo en sus células cuando la zona se congela lentamente.

Los rotíferos no son los únicos seres vivos criptobióticos. Los científicos ya han conseguido la regeneración de plantas a partir de semillas congeladas durante 32.000 años en el permafrado o de nematodos congelados durante 30.000 años. Sin embargo, cuanto más complejo sea el ser vivo, más difícil será la congelación viva. Para los mamíferos, imposible. Sin embargo, a pesar de ser microscópico, la supervivencia de animales con intestino y cierto cerebro ha sido una satisfacción para los investigadores de la criptología. Se ha anunciado que en el Ártico seguirán buscando otras formas de vida criptobiótica para poder aclarar los mecanismos bioquímicos necesarios para la supervivencia en el hielo. Ha sido publicado en la revista científica Current Biology.

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