Seis sílabas o quince letras

Mujika, Alfontso

Elhuyar Fundazioa

Inaki Irazabalbeitia ex director de la UEU

Veinticinco años, seis sílabas o quince letras. Sin embargo, la matemática, a decir verdad, nos ha puesto una pequeña trampa. Los años son realmente veinticuatro y las ediciones veinticinco. Donibane Lohizune 73, Euskal Herria 97. ¿Pero importa?

En Ustaritz subí yo en el carro de la UEU en el 76 y desde entonces soy un pasaje habitual. La fascinación por los tiempos pasados nos deslumbra a menudo. No es este el caso, pero tengo recuerdos de especial ambición de aquel verano. Franco acababa de morir, no te olvides. La experiencia de Uztaritz fue como una terapia de choque. Me puso en contacto con otras visiones y vivencias de la industria vasca. Estudié en la ikastola, viví de cerca las controversias del euskara batua y no me alejé de la movida. Pero Uztaritze era otra cosa.

Recuerdo el día que conocí a Manex Goihenetxe, entonces director. Salimos del Sur en dos coches, cuatro amigos, guiados por un yo. Para la UEU estábamos escondidos de las miles de pesetas recaudadas en el Sur. ¡Qué vibración en la frontera con Hendaia! No me tranquilizé hasta que doné dinero a Manex. Me pareció una gran hazaña, en mis dieciocho ocasiones, aquel pequeño tráfico de divisas. Fue el primer contacto con la UEU.

Me impresionó el ambiente de la unión: una comunicación abierta y al mismo nivel entre profesores y alumnos. Incluso con nombres famosos, en los tratos y en las relaciones no se destacaba al último alumno. ¡Una gran diferencia con la universidad oficial! Había debate abierto, intercambio de ideas y se oía la opinión de todos; por ejemplo, el desconocimiento impertinente como yo se atrevía a opinar sobre la terminología de la ciencia en euskera y ¡me escuchaban! El ambiente ayudaba a ello. Recuerdo muy bien las clases de ‘Bilgune’, especialmente las impartidas por Txillardegi sobre el lenguaje de signos de los monos (José Luis, de los que ponía el personaje mítico).

Bajo la dirección de Luis Mari Bandrés conocí muchos de los pueblos y aldeas de Lapurdi y Baja Navarra maravillosos en nuestros huéspedes de la noche. Allí conocí a muchas personas que luego estuve acompañando a la industria vasca (¿te acuerdas de mi perdida Sagrario?) Y todavía siento vergüenza al recordar el día en que a Natxo de Felipe le impidieron cantar bajo el grito “españolista”. (Perdona Natxo?)

Ex directores de la UEU, principales "dinosaurios". Desde la izquierda: Martin Orbe, Kepa Altonaga, Inaki Irazabalbeitia y Baleren Bakaikoa.

Pan empapado en vinagreta para saciar el piojo de la tripa; actuaciones de versos de Joserra Etxebarria y Patxi Goenaga en la pradera frente a Landagoien; gente que viene al camping; el euskera dulce de Iparralde… Uvas favoritas de la memoria. Era diferente la época y la otra era nuestro espíritu.

He pasado todos los niveles de la UEU desde entonces y finalmente, como dice Martín Orbe, he conseguido algo que nunca me quitaría: “ex”. Un gran honor, no creas.

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