Cronobiología: ¿el cuerpo es un reloj?

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

Los procesos biológicos del ser humano pueden controlarse mediante el reloj, ya que están asociados a diferentes ciclos de día o de horas.
Hay diferentes ritmos. El electroencefalograma nos indica una actividad cerebral: el ritmo mental.

Los procesos biológicos del ser humano (desde la división celular hasta la actividad intelectual pasando por las fases del sueño y los pulsaciones del corazón) pueden ser controlados mediante el reloj, ya que están asociados a diferentes ciclos del día o del pulso.

Estas modificaciones periódicas de las funciones orgánicas, su repetición esporádica, sus causas, sus efectos y relaciones, constituyen el campo de estudio de la cronobiología. Esta rama científica, la cronobiología, sigue siendo joven, pero nos ofrece resultados cada vez más útiles y atractivos.

Cualquier persona tiene la experiencia de sus ciclos vitales: sabe a qué hora está animado y con más ganas de trabajar. Otras veces, sin embargo, estará dormido o letargo; otras veces, con hambre o inquietud.

Hay todo tipo de ritmos: ciclo respiratorio, ciclo cardiaco, movimientos intestinales, síntesis de proteínas, presión y composición de la sangre, secreción de glándulas, función de los riñones, necesidades de insulina, etc. (para mencionar algunos ritmos relativos al cuerpo humano). También hay ritmos mentales que gobiernan la velocidad de cálculo, la rapidez de los reflejos o la actividad cerebral que nos indica un electroencefalograma.

Estos ritmos pueden ofrecer una gran ayuda a los que quieren comprender mejor la Naturaleza y a los que quieren entender la relación del ser humano con la Naturaleza. Estos ritmos son los que relacionan el medio biológico interno de nuestro cuerpo con el cosmo externo, el ritmo del Universo. En resumen, estos ritmos biológicos son solar, lunar, semanal, circadiano (diurno) y ultra o infranqueable.

  1. Ciclo
    Solar Abarca todo el año, con todas las estaciones. Algunos biólogos consideran de gran importancia para las plantas. ¿Y para nosotros no? ¿El ser humano no vive en contacto con el mundo de las plantas y en definitiva con la Naturaleza?
    La inhalación de dióxido de carbono o oxígeno es diferente y las plantas nos indican este ritmo. No es lo mismo comer la uva cruda que la de lata, que la uva en otoño, etc. Si infringimos estas leyes, no es de extrañar que el organismo responda con diferentes enfermedades.
  2. Los ritmos
    lunares están limitados por las diferentes fases de la Luna y tienen una gran importancia para todas las criaturas marinas. Para los terrestres hay que tener especialmente en cuenta el aspecto sexual: regulan la secreción de estrógenos y la menstruación (menstruación) en la mujer, como la duración del embarazo (280 días de media, es decir, 10 ciclos lunares).
  3. Los relojes interiores de nuestro cuerpo están situados en el cerebro, programados para el descanso nocturno.
    El ciclo
    semanal es Precedido. Antiguamente se tenía muy en cuenta para usos higiénicos y hoy en día está especialmente ligado al descanso del fin de semana.
    Aunque algunos no nos den importancia, no deberíamos despreciar y despreciar. Tiene una influencia innegable en el mundo laboral y escolar, ya que es imposible que la persona esté a gusto sin descansar más de ocho días y a los niños de la escuela les pasa lo mismo.
  4. Los ritmos circadianos corresponden
    a la alternancia Día/noche. Delimita las rotaciones de la Tierra sobre su eje a lo largo del día. Regulan las fases de actividad o descanso de cada uno de los órganos de nuestro cuerpo, especialmente las relacionadas con el sistema neurobegetativo (sistema nervioso que no controlamos voluntariamente): la temperatura corporal sube por la tarde (máximo hacia las seis y mínimo a la madrugada, con muy poca incidencia de referencias externas, horarios y estímulos), la tensión arterial está en su punto más alto y la actividad de las glándulas suprarrenales es máxima de la mañana.
    Conocer mejor este ritmo circadiano debería llevarnos a mantener el horario más biológico posible en nuestra actividad diaria y no a probar lo contrario. Aunque nuestro cuerpo puede evitar este horario natural, esto produce a largo plazo sus efectos: insomnio, angustia, irritabilidad y transtornos del sistema neurobegetativo. Y es que, a pesar de intentarlo, la Tierra sigue girando.
  5. Los ritmos inferiores
    a 24 horas se denominan así. Entre ellas se encuentran las ondas de la actividad eléctrica cerebral, el ritmo respiratorio, el ritmo digestivo, el ritmo cardiaco, que separa dos períodos consecutivos del sueño (90 minutos). Este último ritmo se lleva a cabo también en un estado de miras, ya que cada hora y media la imaginación se agudiza mientras se mejora la identificación de las señales ópticas y se modifica la superioridad de los hemisferios cerebrales.

Cronobiología: nueva ciencia

Esta disciplina tiene sólo 15 años, pero ya tiene algunas cosas claras: el hombre no tiene un único reloj central, sino muchos, que se pueden identificar con los que tienen otros mamíferos. Estos relojes están situados en el cerebro y se responsabilizan de nuestras actividades intelectuales, físicas y deportivas.

El ciclo semanal tiene una incidencia innegable en el mundo laboral y escolar.

Los relojes interiores de nuestro cuerpo están programados para el descanso nocturno. Sin embargo, un 20% de las personas occidentales trabajan de noche: trabajadores, enfermeras, taxistas, vigilantes de fábrica, policías, periodistas, etc. La desincronización de sus ritmos biológicos puede ocasionar trastornos de la liserika, alteraciones del sueño durante el día o estado de miras casi ininterrumpido

insomnio

Según la psiquiatra francesa Sylvire Royant Parola, algunas personas que han trabajado de noche no pueden resincronizar su reloj interno durante mucho tiempo y necesitan ayuda médica. Lo mismo ocurre con los pilotos (tanto de aviones como de barcos) y con los que trabajan en horarios falsos, como con el personal de los vuelos intercontinentales de América a Europa (la diferencia entre cinco y seis horas). El ritmo de su temperatura interna debe recuperarse una semana, mientras que la tasa de cortisol (hormonas secretadas por la glándula suprarrenal) es de unas tres semanas.

La cromobiología ha prestado especial atención a investigar la organización de la vida durante las 24 horas del día. Según el científico soviético Leonid Glybin, el cuerpo alcanza su máximo a las cinco de la mañana, y nos recuerda que las personas que viven durante muchos años comienzan su jornada laboral a las seis de la mañana.

Los otros momentos altos del día son de 11 a 12, de 16 a 17 y de 18 a 19 horas, y por último, de 10 a 11 de la noche. Glybin analizó miles de historias clínicas, la estadística de traumatismos, las horas de mayor frecuencia de muertes y partos, y los puntos de mayor o menor intensidad de trabajo. ¿Seremos capaces de adaptar y sincronizar nuestro ritmo de trabajo/descanso/ocio diario con nuestro reloj interno? No cabe duda de que nuestro culto lo agradecería.

Babesleak
Eusko Jaurlaritzako Industria, Merkataritza eta Turismo Saila