Aclaran 4.000 años de historia de las migraciones post-neolíticas de la península ibérica

Galarraga Aiestaran, Ana

Elhuyar Zientzia

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El yacimiento de El Portalón (Atapuerca, Burgos) ha permitido un estudio biomolecular prehistórico de 4.000 años. Ed. Eneko Iriarte Avilés/Universidad de Burgos

Se han analizado las migraciones y la dieta del período prehistórico de la península ibérica durante 4.000 años, utilizando datos arqueológicos, genéticos e isotópicos. Esto ha permitido, entre otras cosas, confirmar que los vascos de hoy son descendientes directos de los primeros campesinos del Neolítico que llegaron a la península. Posteriormente, en la Edad del Bronce, llegó una nueva migración desde el centro de Europa, con la que es posible traer el idioma indoeuropeo. En cuanto a la dieta, los agricultores han demostrado que en esos 4.000 años apenas cambió.

El estudio ha sido publicado en la revista PNAS. Entre sus autores, Eneko Iriarte Avilés, investigador de la Universidad de Burgos, destaca, entre los genomas investigados, el más antiguo del Neolítico de la Península Ibérica (yacimiento de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, en Córdoba, hace 7.245 años) y otros vestigios de la zona sur de Europa. "Esto es significativo porque el clima árido del país dificulta la obtención de buenas muestras y además es un buen lugar para buscar la influencia de posibles migraciones en África", explica Iriarte.

De los resultados de esta investigación interdisciplinar destaca la siguiente conclusión: “Hemos llegado a la conclusión de que el grupo humano que trajo a la Península Ibérica en el Neolítico era relativamente pequeño, ya que muestran una baja diversidad genética. Esto les diferencia de otras poblaciones que se han desplazado en el Neolítico hacia el centro y el norte de Europa. Llegaron de la costa mediterránea y las poblaciones actuales de Cerdeña y del entorno de Euskal Herria se pueden considerar descendientes directos. A medida que llegó a la península, se mezcló con las poblaciones locales y la genética heredada se enriqueció rápidamente”.

Ilustración de un campesino ibérico del Neolítico. Ed. Ilustraciones Arqueológicas María de la Fuente

A finales del neolítico, la cultura Yamna, proveniente de la Estepa Pontórica, revolucionó la población del centro de Europa. Iriarte explica que llegó a la península cinco siglos después. La huella genética dejada por ellos es evidente entre los hombres de Euskal Herria, de los que puede proceder el grupo R1b-DF127 del cromosoma Y, “el mayor de los hombres de la Península Ibérica (40%), especialmente entre los vascos (70%)”, ha señalado.

Para conocer la dieta, se ha realizado un estudio de los isótopos de carbono, nitrógeno y oxígeno a todas las huellas y se ha comprobado que en esos 4.000 años la dieta fue similar. “Al parecer, no sólo aceptaron la vida y la cultura de los inmigrantes, sino también la dieta”, ha afirmado Iriarte.

En su opinión, la investigación demuestra que las investigaciones locales son necesarias para comprender “en toda complejidad” las migraciones de los grupos humanos. De hecho, ha puesto de manifiesto la singularidad del Oeste europeo respecto al resto del continente.

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