La lana también bajo control

En Nueva Zelanda también quieren controlar la calidad de la lana. Y al contrario que antes, lo que pagamos ahora es de calidad.

En los últimos años se ha dado gran importancia al control de la calidad de los alimentos. Ejemplos de esta tendencia son los productos que se pueden encontrar con el label pegado en los mercados de Euskal Herria, como el pollo de caserío, la patata alavesa o los pimientos de Gernika. Esta tendencia no sólo se ha impuesto entre nosotros, sino que también se quejan de control fuera de él, como es el caso de Nueva Zelanda. Y allí, además de los alimentos, quieren controlar la calidad de la lana.

Hasta ahora los pastores recibían la misma compensación por buen o mal lana, por lo que no mostraban ninguna pasión por la calidad. A partir de ahora, por mandato gubernamental, se controlará haciendo pasar por el escáner a todos los canes. En palabras de los ingenieros que han desarrollado esta tecnología, el vellocino será explorado por los rayos láser, obteniendo tres imágenes complementarias. Cada imagen analizará los diferentes tipos de defectos de la piel de oveja, tales como orificios, cicatrices o zonas de fluorescencia representativas de la morcilla.

Aunque el proceso parece complicado, la misión de los rayos láser es muy sencilla: detectar mediante máquinas defectos que la visión humana no puede detectar en el vacío. En una sola pantalla se unirán las tres imágenes y el inspector podrá examinar el vellón en seis segundos. Posteriormente, según la sentencia de los rayos láser, se les colocará el correspondiente label de calidad. A partir de ahora, los pastores neozelandeses tendrán que trabajar duro para conseguir el mejor vellocino, ya que, a diferencia de lo anterior, lo pagado ahora va a ser de calidad.

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Eusko Jaurlaritzako Industria, Merkataritza eta Turismo Saila