Meningitis con un poco de luz

Agirre, Jabier

Medikua eta OEEko kidea

La meningitis es la inflamación o inflamación de las membranas que recubren el sistema nervioso central, es decir, el cerebro y la médula espinal. Las meninges son tres: la duramadre, el pramater y el aracnoide, y son impregnados por un líquido (llamado líquido cefarlaquídeo).

¿Por qué se produce meningitis?

La inflamación de las meninges es causada casi siempre por una infección y los germenes responsables de la meningitis son en la mayoría de los casos virus o bacterias.

Las meningitis víricas, virales, son las más frecuentes en la infancia. En el 90% de los casos se producen por virus del grupo de los enterobiruses y la evolución y pronóstico, salvo excepciones, suele ser muy bueno. Este tipo de meningitis se presenta en forma de epidemia en los meses templados (sobre todo a finales del otoño, y ocasionalmente también en otoño suave).

Las meningitis bacterianas son menos frecuentes. Las bacterias más frecuentes son el neumococo, el meningococo (tipo B y C) y, en menor medida, el Haenophilus influenzae tipo B. Este tipo de meningitis es una enfermedad muy grave. Por ello, los médicos tratamos de combatir la enfermedad por dos vías: por un lado, introduciendo las vacunas adecuadas en el calendario vacunal (como la anti-Haenophilus o la anti-meningococo) y, por otro, aplicando un tratamiento agresivo una vez diagnosticada la enfermedad. Este tipo de meningitis es más frecuente en invierno.

¿Cómo saber que es meningitis?

Los síntomas de la meningitis son diferentes dependiendo de si es viral o bacteriana, además de la edad del niño. Hay que decir, sin embargo, que en un principio (en las primeras horas) no se pueden diferenciar la meningitis y la infección viral sin importancia.

En el caso de la meningitis viral, un niño dentado suele presentar dolor de cabeza intenso, vómitos y fiebre (no muy alta). Si el niño es menor, el dolor de cabeza se sustituye por irritabilidad (llanto continuo). Y los niños pueden estar así varios días (se entiende fácilmente la dificultad de realizar un diagnóstico diferenciador).

En el caso de la meningitis bacteriana, si el niño es dentado, aparecen dolor de cabeza, vómitos y fiebre, generalmente alta. En las primeras horas también se puede pensar que es una gripe, ya que son muy difíciles de distinguir. Pero a pocas horas la situación del niño se agrava notablemente (debilidad, sueño). A menudo aparecen manchas o manchas en la piel.

En los niños más pequeños, la meningitis bacteriana comienza con síntomas similares a otros más leves: fiebre, vómitos y irritabilidad. Sin embargo, a pocas horas aparece una flexión, mal aspecto, rigidez de la nuca e incluso manchas de piel, en algunos casos.

En las meningitis bacterianas el tratamiento se realiza siempre en el hospital.

Cuando un niño padece meningitis, además de aumentar o inflamar las meninges, se altera el líquido cefaraquídeo (LCR) que las humedece y empapa. Por ello, para realizar el diagnóstico basta con revisar el LCR de la zona de las meninges mediante una punción en la cintura: se realiza una punción en la columna vertebral del niño, entre las dos vértebras lumbares, y en la muestra así obtenida se analiza el LCR y se puede confirmar o descartar la meningitis. Este líquido sirve también para aclarar si la meningitis es causada por un virus (el LCR que sale de la punción es claro) o si es producida por una bacteria (en este caso el LCR suele ser más "sucio"). La decisión de realizar esta punción lumbar la tomará, lógicamente, el médico tras un estudio exhaustivo y riguroso del niño.

Los análisis de sangre no son útiles para diagnosticar la meningitis, pero sí sirven para diferenciar si la meningitis es vírica o bacteriana.

¿Qué hacer ante la sospecha de meningitis en el niño?

Si se considera que el niño presenta síntomas de meningitis hay que acudir inmediatamente a un centro sanitario.

Pero no todos los niños con dolor de cabeza, vómitos y fiebre tienen que ir al hospital, ni mucho menos. En la mayoría de los casos se trata de enfermedades leves (por virus, gripe) u otras infecciones menos graves (neumonías, infecciones urinarias...) que serán diagnosticadas inmediatamente por el pediatra del niño.

Sin embargo, si la situación del niño empeora (tendencia al sueño, le cuesta contestar, tiene dificultades para hablar, le cuesta mover la nuca —el cogote—, le resulta difícil y doloroso, etc. ), entonces sí, se recomienda acudir inmediatamente a urgencias.

¿Y qué no hay que hacer?

No administrar antibióticos al niño sin previo aviso al pediatra. Si el niño tiene dolor de cabeza, vómitos y fiebre es conveniente consultar al médico pero no autoadministrar un antibiótico. Si el niño padece alguna enfermedad pulmonar, el antibiótico nunca curará oralmente y además pondrá dificultades y obstáculos al diagnóstico correcto.

¿Cómo prevenir la meningitis?

Una vez dado de alta, el niño vuelve a su día a día.

Vacunaciones Con varias vacunas se ha conseguido erradicar algunas enfermedades. Es el caso de la vacuna anti-Vu contra Haemophilus influenzae tipo b. Esta vacuna se introdujo hace unos años en nuestro calendario vacunal y desde entonces ha disminuido drásticamente el número de meningitis (hasta prácticamente desaparecer) causadas por este germen. Y esperamos que ocurra lo mismo con la vacunación contra el meningococo C que se ha incluido este mismo año en el calendario. Lamentablemente, todavía no tenemos vacunas contra los gérmenes que provocan dos meningitis bacterianas frecuentes (es decir, una vacuna contra el neumococo y otra contra el meningogococo tipo B). Por otro lado, no existe vacunación frente a los virus que provocan meningitis víricas.

Contactos Contactos con niños con meningitis viral. No se requiere ninguna medida especial.

Contactos mantenidos con meningitis bacteriana. Si la relación ha sido estrecha (niños que viven juntos, o del mismo aula) y el niño tiene meningococo tipo B, C o meningitis por Halmophilus influenzae tipo b, se recomienda administrar, a la mayor brevedad posible (preferentemente antes de 24 horas), un antibiótico como medida profiláctica. Sin embargo, si el germen creativo de la meningitis es neumococo, no se recomiendan medidas profilácticas. Tras el alta hospitalaria, el niño afectado por la meningitis bacteriana volverá a su día a día (familia, escuela, etc.). ), sin medidas especiales.

¿La meningitis deja consecuencias?

Los efectos de las meningitis víricas son prácticamente inapreciables y aparecen en los niños más pequeños. Sin embargo, normalmente se curan sin consecuencias.

En las meningitis bacterianas puede haber grandes diferencias. Sin tratamiento, la meningitis bacteriana puede ser una enfermedad terrible, mortal o dejar secuelas neurológicas muy graves.

Sin embargo, con mayor frecuencia se observan dos tipos de efectos: a veces afectan al oído y a veces a pequeñas discapacidades intelectuales. En la actualidad, con un tratamiento adecuado y con un inicio precoz, la mortalidad alcanza el 4-5% de los pacientes.

¿Cómo se trata la meningitis?

Meningitis viral Reposo, ingesta abundante de líquidos y analgésicos contra el dolor (ibuprofeno o paracetamol).

Dado que la evolución de casi todos los niños es buena, si son mayores de dos años, el seguimiento se puede realizar en sus domicilios, dejando la última consulta a su pediatra habitual. Por el contrario, si el niño presenta dolores de cabeza muy elevados o elevados, puede ser necesario un ingreso hospitalario temporal para la administración intravenosa de líquidos y/o analgésicos.

Meningitis bacteriana Tratamiento hospitalario. Ingreso hospitalario para tratamiento y correcta observación. En algunos casos es necesario que el niño permanezca en la Unidad de Cuidados Intensivos en las primeras horas.

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