Desde Durango mirando al cielo

Roa Zubia, Guillermo

Elhuyar Zientzia

Parece que Durango tiene todas sus características en contra a la hora de observar el espacio desde un telescopio: está encerrado en un valle, no es un buen clima y las luces del pueblo no ayudan mucho. No obstante, existe un observatorio donde realizar observaciones básicas y, sobre todo, cumplir didáctico.
Desde Durango mirando al cielo
01/02/2008 | Roa Zubia, Guillermo | Elhuyar Zientzia Komunikazioa

(Foto: R. Esteban)
El observatorio nació hace veinte años. En el barrio de Santikurutz de Durango, hoy en día, el centro de educación para adultos era un centro educativo. Uno de sus profesores, Joaquín Rueda, era aficionado a la astronomía. Realizando unas gestiones en el Ayuntamiento, construyó una cúpula en el tejado del colegio. Instaló un telescopio en la cúpula y en una de las aulas del colegio instaló unos módulos didácticos de astronomía.

Cuando Joaquín se retiró, la sala y el observatorio quedaron cerrados, pero con el tiempo se han reabierto. Desde la Sociedad de Astronomía Izarra de Durango se comenzó a utilizar el observatorio y el profesor Esteban se convirtió en responsable del aula. El propio Esteban ha sumado a la colección numerosos módulos didácticos, algunos agrupados por diferentes lugares y otros elaborados por él mismo. En la actualidad es el guía de visitas al aula.

Observatorio

Desde el exterior lo más espectacular es el mirador, ya que la presencia de un cilindro en un tejado y una cúpula en lo alto no es habitual en pueblos del tamaño de Durango. Se encuentra al sur del pueblo, donde antaño era el extremo del pueblo --ahora, debido a la construcción de muchas casas, se encuentra dentro de Durango -.

En el aula Esteban Esteban, con un reloj de sol digital (izquierda). Un modelo mecánico del sistema Sol-Tierra (en el centro). Y una figura poliédrica con relojes de sol (a la derecha).
(Foto: G. Roa)

La cúpula dispone de un telescopio de ocho pulgadas, de más de veinte centímetros. En su día era un telescopio bastante bueno, modelo Schmidt-Casse grain. "Claro que no es nada bueno con respecto a los telescopios profesionales -dice Estebanek-, pero los anillos de Saturno y las lunas y nubes de Júpiter se ven sin problemas. Lo más espectacular es ver la superficie de la Luna, los cráteres, etc. Hemos visto las fases de Venus, a veces cometas y otros temas como el cometa Holmes. Ahora no se ve tan bien, pero hace unos meses fue un buen espectáculo". Cometas especiales para Esteban. Algunos son periódicos y para él no son muy interesantes, pero otros aparecen de repente y son muy bonitos desde el punto de vista de la observación, porque pueden aparecer en cualquier noche.

Esteban tiene claro que Durango no es el mejor lugar para practicar astronomía, pero se pueden hacer mejores observaciones que desde una gran ciudad. Ríe que el lugar ideal sería la cima del Gorbeia o algún otro, pero que no es posible tener un observatorio. Por tanto, hay que buscar la mejor solución.

Sin embargo, Esteban destaca a los visitantes que el de Durango es un observatorio didáctico mejor que los más prestigiosos del mundo, desde un punto de vista al menos. "He estado cinco o seis veces en los observatorios canarios, tanto en La Palma como en Tenerife. Son lugares muy importantes para un astrónomo. En ellos se realizan investigaciones y estudios de astronomía en profundidad. Pero a un visitante que no es profesional le puede quedar un punto de frustración, ya que desde un telescopio local no se puede ver nada en directo. Los telescopios tienen una herramienta llamada ocular, para verlo desde el ojo, pero hace años que en los grandes telescopios no se ponen oculares. Las imágenes recibidas van directamente al ordenador o a los vídeos. Y el investigador y el visitante ven la imagen a través de una pantalla. Para el investigador esto es una gran ventaja, ya que guarda datos e imágenes, pero para el visitante esa forma de ver no tiene ninguna emoción. Desde este punto de vista, la propia instalación es más interesante que la visible desde el telescopio. Para ver el cielo y los astros es mucho mejor un pequeño telescopio".

Aula

La cúpula del observatorio de Durango está construida sobre un tejado.
G. Roa
El telescopio es didáctico, pero es mucho más didáctico el aula de astronomía a cargo de Esteban. Se llama Aula de Astronomía de Durango (DAI).

En esta sala hay muchos módulos didácticos, más de 30 y muchas maquetas: una cúpula con un pequeño planetario (un paraguas, a decir verdad), maquetas de planetas, órbitas dibujadas a escala, etc. Se trata de un material dirigido principalmente al alumnado, y aunque el espacio es reducido, menos de cien metros cuadrados, hay mucho que ver y aprender.

"No creo que en los museos de ciencias haya tantos módulos sobre astronomía. Hay de todo, algunos son muy simples y fáciles de entender y otros muy profundos. Normalmente, los alumnos no pueden verlo todo en una sola visita. No todo ni la mitad. Tienen que volver".

Los materiales allí contenidos se han traído de diferentes lugares. El planetario fue sufragado por el Ayuntamiento de Durango y otros módulos. Además, la Sociedad de Astronomía Izarra de Durango cuenta con varios telescopios, el propio Esteban y un gran telescopio refractor realizado por el profesor Julen Sarasola. Por otro lado, desde el Instituto del Txorierri se han traído algunos módulos y desde el Instituto Angela Figuera de Sestao. Esteban trabajó allí durante veinte años y enseñó astronomía. "En veinte años se pueden hacer muchas cosas. He traído algunas cosas que he hecho y otras no se podían traer. Por ejemplo, en su patio hay ocho relojes solares de hormigón y un reloj vegetal de seto, que es imposible traer".

Uno de los módulos que explica la posición del sol y las sombras que crea. Este módulo ha recibido varios premios en competiciones nacionales.
G. Roa

Sol premiado

Las tres maquetas de la clase han sido premiadas en concursos estatales. El primero es el módulo de los relojes de sol. Nunca se puede asegurar que es único en el mundo, pero Esteban no conoce ningún otro centro que ofrezca este módulo. Hay un reloj de sol digital, otro que dibuja la hora en una esfera normal a través de las fibras ópticas, un reloj de sol con agujas y otros muchos. Muchas son de material simple, papel o madera.

El segundo y tercer módulo premiados son los favoritos de Esteban: Dos módulos que muestran la trayectoria del Sol y, sobre todo, sus sombras. Una es una cúpula con bombillas en la que se selecciona la hora y fecha en la que se quiere simular mediante unos conmutadores y se enciende una bombilla que indica la posición del Sol. Técnicamente simple pero eficaz. Los alumnos observan, por ejemplo, que en invierno el recorrido del Sol es muy pequeño y bajo, y en verano al revés. Y muestra muy bien cómo funcionan los relojes solares y por qué no tienen el palo vertical.

Este módulo muestra las posiciones de algunas estrellas conocidas. Desde el anillo central simula el punto de vista desde la Tierra. En el cuadro inferior se ve la constelación de la Osa Mayor, aparente cercanía de las estrellas, pero en realidad distante.
G. Roa
El otro módulo es similar pero sirve para simular cualquier latitud. Se ve por qué el sol no se oculta en el polo y cómo es posible que el Sol esté en el trópico (ecuador) en lo alto, en el cenit. Además, si se marcan las sombras que se crean, aparecen matemáticas cónicas, curvas muy especiales. Son la circunferencia, la elipse, la hipérbola y la parábola, y no hay otros ejemplos en la naturaleza. El módulo también demuestra que el Sol no se produce exactamente en el Este; en nuestra latitud, dependiendo de la época del año, puede haber una diferencia de 30 grados y en otros lugares de 90 grados.

Gran colección

Existen otros muchos módulos, la mayoría relacionados con la astronomía y otros relacionados con la astronáutica o con la instrumentación de los astrónomos. Hay un mapamundi de la Luna, balanzas que miden el peso de muchos planetas (similares a las que tenemos en el baño de la casa), etc.

Un módulo que explica el sistema solar y las posiciones relativas de las constelaciones.
G. Roa

Una curiosidad: La Tierra no tiene un solo satélite (la Luna), sino dos. El segundo, el asteroide Cruithne 3753, es muy pequeño y está mucho más lejos que la Luna. En el Aula de Astronomía de Durango, Esteban ha realizado un pequeño módulo en el que se explica la órbita y posición de este satélite.

La colección de módulos está creciendo. Esteban prepara constantemente nuevos módulos. "Siempre me gusta hacer algo nuevo. No faltan ideas... algunas salen bien, otras no". Sin embargo, la oferta del aula está creciendo poco a poco. Para cualquier amante de la astronomía, al menos desde el punto de vista didáctico, la de Durango puede ser una visita interesante.

Un planetario bajo un paraguas
Hay muchos planetarios, también en Euskal Herria: En Donostia y Pamplona, por ejemplo. En comparación con ellos, el de la clase de Durango es pequeño. Es un planetario bajo un gran paraguas con capacidad para 18 personas. Y lo pequeño tiene la ventaja de que los módulos complementarios del entorno pueden verse casi simultáneamente.
(Foto: G. Roa)
En una de ellas, por ejemplo, se ven constelaciones en tres dimensiones. Es una buena forma de comparar las distancias a las estrellas. Varias estrellas que se ven juntas están muy lejos una de otra. Por ejemplo, la apariencia de la Osa Mayor es muy conocida, pero en la maqueta tridimensional se ve que desde un punto de vista diferente a la de la Tierra la forma de la constelación es muy diferente. En el planetario se ve en su aspecto habitual, al mismo tiempo que en el módulo adjunto se puede ver desde otros puntos de vista.
Puente Roa, Guillermo
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