Humedales kársticos en el País Vasco

Si bien en general los humedales kársticos son relativamente escasos, en la mayoría de nuestras sierras existen estructuras geológicas calizas, por lo que se trata de un humedal bien representado en el País Vasco. La mayoría de los humedales kársticos que encontramos en el País Vasco provienen de la impermeabilización de las dolinas de disolución de pequeño tamaño. Otras aparecen en las dolinas de colapso, generalmente de mayor tamaño. Estos últimos, normalmente suministrados con agua freática, no presentan variaciones significativas en el nivel del agua, por lo que albergan comunidades de vida más ricas y estructuradas. Por último, en el País Vasco encontramos humedales kársticos creados en diapiros. La mayoría recibe el caudal de las aguas subterráneas y, en ocasiones, debido a su gran profundidad, no pueden considerarse humedales y se consideran lagunas.

En todos los casos, además de ser muy útil para comprender los sistemas geológicos e hidrológicos asociados a los mismos, se puede afirmar que los entornos son de gran valor paisajístico. El valor paisajístico de este tipo de humedales, su singularidad y su elevado interés ecológico hacen que sea necesario protegerlos con rigor, pero lamentablemente hasta el momento la mayoría de los mismos han quedado fuera de las políticas de protección.

Sin embargo, afortunadamente, al estar la mayoría en zonas de topografía inclinada y tener una arista escarpada, el ser humano no ha sufrido grandes transformaciones. No hay que olvidar que debido a las características hidrológicas de estos humedales, las extracciones de agua o drenajes de las cubetas no sólo afectan de forma importante al nivel freático, sino que los focos de contaminación se extienden de forma inmediata en estos sistemas, pudiendo llegar a lugares muy alejados de los que se han producido.

En el País Vasco, los ejemplos más significativos de humedales kársticos son los producidos en diapiros dispersos por nuestra geografía. De ellas, sin duda, la más importante en la comarca de los valles alaveses es la laguna Areo, situada en el término municipal de Lantarón. Tiene una superficie de dieciséis hectáreas y una profundidad de hasta veinticinco metros. Por su gran profundidad, es uno de los pocos lagos reales que encontramos en Euskal Herria. Sin embargo, a excepción de la orilla norte, la profundidad va disminuyendo poco a poco, por lo que en las orillas de este lago encontramos un magnífico humedal con anillos de vegetación muy bien estructurados. Se trata de una zona de gran valor ecológico y natural, con una singularidad y valor paisajístico singular. Por ello, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava han conseguido su declaración de Biotopo y su inclusión en la lista del Convenio Internacional de Ramsar sobre humedales de importancia. Esperamos que estas denominaciones sirvan para perpetuar este rincón único de Euskal Herria. Otros humedales asociados a diapiros son: La laguna de Olandina, situada en el valle de Maeztu de Álava, una veintena de lagunas y charcas pequeñas situadas en el puerto de Altube en Álava, la laguna de Arbieto en la depresión de Urdu en Bizkaia o las lagunas de Iza y Loza situadas en Navarra, cerca de Iru.

Desde el punto de vista ecológico y dimensional, si bien los humedales kársticos más importantes del País Vasco son los originados en diapiros, los más abundantes son los originados en las sierras y comarcas calizas. Suelen ser de menor tamaño y más abruptos, por lo que son menos valiosos desde el punto de vista ecológico. Sin embargo, constituyen un importante elemento diversificador del paisaje y, además, debido a las características hidrogeológicas que hemos mencionado al principio, las zonas calizas son muy secas, por lo que estos pequeños depósitos de agua son de vital importancia para los habitantes del lugar. No hay que olvidar que las sierras calizas sufren una fuerte presión ganadera, sobre todo en verano. De hecho, los pequeños depósitos de agua han sido utilizados por el ser humano desde hace tiempo y, en muchos casos, han sido objeto de transformaciones para poder acumular más agua.

En cuanto a su tamaño, las lagunas de Arraga (Mouriscot) y Brindos y la laguna de Marion, situadas en Lapurdi, entre Biarritz y Anglet, son excepcionales, sobre todo las dos primeras, con una superficie de agua superior a treinta hectáreas y una profundidad superior a diez metros. Desde el punto de vista ecológico, sin embargo, lo más interesante es el Lago Marion, con escasa profundidad y pendientes suaves en sus márgenes, ya que este tipo de humedales están bien estructurados por la comunidad vegetal y animal propia.

En términos cuantitativos, la región con más lagos, lagunas o charcas de origen kárstico es la Sierra de Entzia-Urbasa-Andia. Basandia, Agilarrondo, Olaberri, Andasarri, Sarasa, Lator, Ikomar, Erna, Lordia, Uderbe, Zi–etarri, Idosia, etc. son los nombres de varios humedales que podemos encontrar a lo largo de esta larga sierra caliza. Además, a lo largo de la geografía del País Vasco encontramos numerosos ejemplos de humedales kársticos como las lagunas de Marikutz, Larraskanda o Bisusbide en el macizo de Izarraitz (Gipuzkoa), la laguna del mismo nombre en el monte Santa Barbara de Hernani, el pozo de Unaga en la sierra de Aralar, las lagunas de Gauzana en la sierra de Arbaileta (Norte).

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