“Nos hemos convertido en una fuerza geofísica y estamos llevando el planeta a un punto que nunca ha estado”

Carton Virto, Eider

Elhuyar Zientzia

Bajo el título “¿Cuándo comenzó el Antropoceno?”, el equipo del Antropoceno ha propuesto una fecha concreta para el inicio de un nuevo período geológico en la revista Quaternary International: 16 de julio de 1945, día de la primera explosión nuclear. A petición del Comité Internacional de Estratigrafía, este grupo de trabajo analiza si la influencia humana sobre el planeta es suficiente para designar una nueva era geológica. La mayoría de los miembros del equipo cree que sí, que el Antropoceno tiene suficientes “méritos” para ello, entre ellos el geólogo Alejandro Cearreta de la UPV. En el debate sobre el antropoceno dice que “aparte de la geología también hay ideología”, sin miedo. Y es que, a pesar de ser geólogo, no quiere perder de vista la dimensión social y económica del Antropoceno.
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Ed. Marisol Ramirez/Argazki Press
¿Cuál es el papel del equipo del Antropoceno?

El equipo de trabajo del antropoceno fue puesto en marcha por el Comité Internacional de Estratigrafía hace unos seis años. Desde que en el año 2000 Paul Crutzen propuso el término se ha extendido a toda velocidad, tanto entre disciplinas científicas como humanidades, economía, etc. El concepto ha tenido una enorme repercusión y difusión. Teniendo en cuenta que hace referencia a una etapa de la vida de nuestro planeta, podemos decir que nos toca a los geólogos, por profesión, determinar qué es, si es algo.

Nuestra tarea es analizar si el concepto tiene méritos suficientes para ser una época geológica. Y a su vez, ver qué categoría de escala geológica tendrían –forma, período, épo-, cuándo comenzaría, qué características tiene, en qué evidencia se basaría... Hemos estado trabajando en ello durante cinco años y el debate seguirá abierto hasta 2016. En ese momento presentaremos nuestro informe en el Congreso Internacional de Geología.

¿Hablamos de estas pruebas en el artículo publicado recientemente [When did the Anthropocene begin? A mid-twentieth century boundary level is stratigraphically optimal]. Sin embargo, quiero destacar que no todos tenemos la misma visión del Antropoceno en el equipo de trabajo. Este último artículo, por ejemplo, lo hemos firmado 26 miembros, no todos.

¿Cuáles son esas visiones diferentes?

En resumen, hay cuatro ideas principales sobre el Antropoceno. Uno, el original, la definición dada por Crutzen en 2000, dice el Antropoceno XVIII. Comenzó a finales del siglo XX con la invención de la máquina de vapor y el nacimiento de la Revolución Industrial y del capitalismo industrial.

La segunda idea está respaldada sobre todo por el mundo de la arqueología y dice que el Antropoceno partió en el Neolítico cuando nuestra especie empezó a domesticar animales y plantas.

En estos momentos es la tercera idea del equipo de trabajo, y dice el Antropoceno XX. Desde mediados del siglo XX [en el artículo se dan argumentos a favor de esta idea].

La última idea apunta que el Antropoceno todavía no ha comenzado, pero que es posible que en el futuro se inicie si seguimos transformando el planeta con la misma intensidad que en la actualidad. Los defensores de esta idea son los más conservadores y creen que si hay que definir un concepto de este tipo habrá que hacerlo en el futuro.

No hay acuerdo de todos ni existirá. Finalmente, al final de todos los debates, las instituciones de geología votarán y se colocará uno u otro. En cualquier caso, aunque la comunidad de geólogos considere que el término no merece la pena ser una época geológica, no debe descartarse que se considere una época cultural. Y ahí el consenso es total. El Paleolítico, el Mesolítico, el Neolítico son tiempos de evolución cultural de nuestra especie, si bien no se recogen en la terminología geológica; el Antropoceno podría ser equivalente. El término no desaparece porque está muy arraigado. Otra cosa es reconocerla como una época geológica con ciertas características.

Sin embargo, en el artículo se mostraron partidarios de su declaración como período geológico.

Efectivamente. El artículo es una toma de posición mayoritaria del equipo de trabajo.

Por qué XX. mediados del siglo, y en concreto la explosión de la primera bomba nuclear?

Llegamos a la fecha exacta, el día de la explosión de la primera bomba nuclear, en parte, por deducción. También es cierto que tiene un toque periodístico.

En las gráficas se observa que todos los indicadores, tanto de impacto socioeconómico como ambiental, se disparan a partir de los años 50. Tanto el consumo de papel como la población humana, como el número de habitantes de las ciudades, etc. Todo ello repercute en el medio ambiente: C02, aumento de metano y óxidos de nitrógeno en la atmósfera, acidificación de océanos, extinción de especies... Pero para que lo que dicen estos datos sea aceptado en geología es necesario que exista un registro sedimentario de esas alteraciones medibles. Pues bien, nosotros pensamos que existen registros geológicos de estas alteraciones, nuestra labor es analizar qué pruebas indican que los materiales depositados a partir de los años 50 son diferentes de los depositados anteriormente.

Una de las mayores diferencias con respecto a los anteriores es la presencia de isótopos radiactivos, cesio-137 y plutonio-239. Son isótopos artificiales que tienen su origen en explosiones atómicas de la atmósfera. Estos compuestos nos llevan a su origen, y ello a la primera bomba nuclear que estalló en la atmósfera, el 16 de julio de 1945. Desde el punto de vista geológico, estos isótopos radiactivos tienen la ventaja de que son isócronos, es decir, que se dispersan por todo el planeta a la vez, independientemente de donde sean las explosiones. En consecuencia, tomando esta fecha de inicio, todo el planeta entraría al mismo tiempo en el Antropoceno.

¿No ocurre en el resto de opciones?

Otras posibles fechas de inicio del antropoceno, el Neolítico o la Revolución Industrial, no tienen esa característica, y esa es la principal crítica que se les hace. No comenzaron de forma simultánea en todos los rincones del planeta. Surgieron en lugares concretos y se fueron expandiendo con el tiempo. Y desde el punto de vista geológico, la señal que indica un cambio de época del planeta no debe ser sincrónica intencionadamente.

Vista desde el espacio de los terrenos convertidos en agrícolas en Sudán. Ed. ANDÉN

Es cierto que los citados isótopos radiactivos no aparecen exactamente en 1945. Aparecen a partir de 1953 porque una densidad mínima de isótopos es necesaria para que la señal sea detectable. También se observa una reducción a partir de 1963, ya que las superpotencias de la época acordaron no realizar explosiones atómicas en la atmósfera, pero aunque la señal de cesio-137 desaparecerá durante un par de décadas, probablemente, el del plutonio-239 seguirá ahí durante miles de años.

Al final es muy importante definir qué es exactamente el Antropoceno, y ahí está gran parte del debate. El antropoceno no es la época en la que los seres humanos hemos dejado una huella en el planeta, ya que, en definitiva, estamos dejando huellas desde que surgieron los primeros seres humanos. El antropoceno definiría cuándo el planeta ha salido de su variabilidad natural. Esa es la cuestión. Nos hemos convertido en fuerzas geofísicas y llevamos el planeta a un punto que nunca ha existido. Ver en qué dirección y, sobre todo, con qué intensidad y velocidad estamos transformando el planeta hace posible definir el Antropoceno como una época geológica y no sólo como una huella humana.

¿Qué condicionará la aceptación o rechazo del Antropoceno como época geológica?

Cuando miramos al pasado es más fácil delimitar los tiempos geológicos, ya que tenemos una perspectiva completa del tiempo y además los seres humanos no están implicados. Pero en este caso, además de la geología, hay ideología. Y es que reconocer la existencia de un período geológico llamado Antropoceno hace que nos preguntemos cuál es nuestro papel en el planeta, qué estamos haciendo con nuestro planeta, con los demás seres vivos y con nosotros mismos. Y mucha gente no quiere aceptar esta pregunta, ya sea geológica o externa. Es algo parecido a lo que está pasando con el tema del cambio climático. Si bien el consenso científico es del 99,9%, ahí están los negadores, las empresas, los grandes dineros y los intereses, con el objetivo de hacer ruido, para no cambiar el modelo económico y social actual.

Reconocer el antropoceno como una época geológica, y no sólo cultural, es reconocer que el planeta se está transformando, lo que, lógicamente, significa que las cosas se están haciendo mal económica e industrialmente. Pero esa es una de las grandezas de nuestra especie. Somos una especie cultural que nos permite destruirla, pero también tener conciencia de esa destrucción y reparar los daños.

El Antropoceno tiene una dimensión social indiscutible. ¿También entre geólogos?

Nos preguntamos sobre el planeta en el que vivimos como personas y como científicos. Como geólogo, con las herramientas que nos ofrece nuestra ciencia, vemos que existe un registro sedimentario diferente al anterior. A partir de ahí construimos la explicación, el razonamiento, los agentes y los procesos que nos han llevado a esta situación y los publicamos en foros científicos. Pero el Antropoceno es fascinante que se ha extendido como una mancha de aceite, a través del resto de disciplinas científicas y no científicas, que han visto un marco conceptual para explicar los grandes problemas que tenemos hoy en día en el planeta en la economía, en la sociología. Contaminación, cambio climático, extinción de especies... ofrece grandes ventajas para el análisis de todos estos procesos.

XVIII. y XIX. Durante siglos los naturalistas alertaron sobre el impacto del hombre en el planeta. Pero entonces no había conciencia social para despertar esa idea. La idea del antropoceno se vertió sobre una opinión pública y una comunidad científica que se da cuenta de que estamos transformando el planeta. Creo que esa es la clave del gran éxito que ha tenido el concepto. A veces las ideas tienen cierta fuerza cuando se dicen.

¿La elección de una fecha tan exacta como principio del antropoceno tiene algo de símbolo? En definitiva, en la escala geológica el día, el mes y el año son unidades completamente despreciables.
Primera explosión nuclear. Tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en Alamogordo, Nuevo México (EEUU).

La fecha es un lema en un sentido. El origen de los isótopos radiactivos de la atmósfera nos lleva hasta la primera bomba, a partir de la cual llegaron otros. Además, conocemos el día, hora y segundo en que se pisó el botón de este acontecimiento histórico. Tampoco hay que olvidar que el nuclear tiene una gran fuerza en nuestro imaginario.

¿Cuáles son los próximos pasos que dará el equipo del Antropoceno?

Todas estas publicaciones son aportaciones al informe final. El siguiente paso es la finalización del informe para el verano de 2016 y su presentación en el Congreso Internacional de Geología en Sudáfrica. A partir de ahí se iniciarán los debates en los foros y estamentos correspondientes, entre ellos el Comité Internacional de Estratigrafía, para valorar el informe y realizar aportaciones.

Las controversias sobre todos los tiempos geológicos tienen un retroceso y, en este caso, creo que el debate va a ser especialmente largo, porque hace una dura crítica a la sociedad capitalista industrial en la que vivimos. Una cosa es discutir sobre la desaparición de los dinosaurios y tendremos pena o no porque desaparecieron, pero eran otros mundos, de nuestro planeta, pero lejanos. Esto tiene consecuencias políticas y connotaciones ideológicas. Ocurrirá igual que con el cambio climático, habrá posiciones opuestas y la comunidad geológica es muy conservadora.

No será fácil acotar el debate a la geología...

Yo no quiero ni quiero. Creo que es muy importante que la geología tenga algo que decir en este debate sobre nuestro papel en el planeta. Al final, los geólogos hemos dejado de mirar siempre hacia atrás y hemos empezado a mirar un poco hacia atrás y hacia el presente. Con el futuro no me atrevo, porque nuestra ciencia no hace predicciones. Pero preguntar por el presente y el pasado reciente es muy bueno para la profesión, para mi imagen. Y, de paso, nos permite superar el complejo del patito feo de las ciencias.

Sin embargo, no todos los miembros del equipo de trabajo miramos por igual este aspecto social del Antropoceno, algunos son más conservadores. Tenemos un reto. Está claro que no me corresponde en mi ámbito publicar un artículo sobre política o ideología, no tengo formación ni herramientas para ello. Pero como científico me toca asociar un proceso geológico medible y un proceso histórico de impacto ambiental y explicarlo como consecuencia del capitalismo industrial, o sea. Si eso es algo que podemos hacer, eso es lo que nos toca a los geólogos.

Alejandro Cearreta y miembros de su equipo de investigación en Urdaibai, recogiendo muestras de sedimentos. Ed. Elhuyar Zientzia
¿Cómo empezó en el equipo del Antropoceno?

Me invitaron. Desde 1988 estoy en la UPV-EHU y antes hice mi tesis en Inglaterra sobre materiales recientes [geológicamente]. El tema no estaba de moda, pero la geología ha cambiado mucho. Tradicionalmente ha investigado rocas duras, cosas viejas, cuanto antes mejor; se le llama geología profunda (de media risa). A mí me interesaban los nuevos materiales, los de hace poco. En el campo de la investigación cuaternaria vi la oportunidad de conjugar estos intereses con mi inquietud e ideología, porque me interesa mucho la influencia humana en el planeta. Cuando apareció el concepto de antropoceno, un investigador de referencia del área se acordó conmigo para el equipo de trabajo, y así fui. Compartía mis inquietudes como científico y como persona, y tengo que reconocer que estoy muy satisfecha con los debates que tenemos.

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